Sábado 20 DE Julio DE 2019
Opinión

La denodada batalla por los recursos naturales

¿Un nuevo ciclo de despojo para las comunidades más vulnerables?

Fecha de publicación: 07-07-17
Por: Carol Zardetto

La Guatemala que conocemos es producto de la Revolución de 1871. Quitarle a los indígenas sus tierras ejidales, someterlos al trabajo obligatorio, implementar un sistema militarizado que brindaba calidad de “comisionado militar” a los dueños de las fincas. Convertir a Guatemala entera en una plantación al servicio de “el progreso”, donde se regalaba tierra a los extranjeros, pero se despojaba a los guatemaltecos. El resultado del planteamiento económico de “la finca” fue un rotundo fracaso económico: más del cincuenta por ciento de niños guatemaltecos está desnutrido, la migración ha crecido cerca de un 800 por ciento en los últimos años, nos hemos convertido en una amenaza para nuestros vecinos del Norte y con ello se nos exige proveer “prosperidad” a la población desmantelada de sus recursos naturales por un planteamiento piramidal de la economía y una estructura corrupta del Estado.

Pero la oligarquía de este país no aprende. En fechas recientes CACIF se ha estado moviendo en defensa de “los inversionistas” de proyectos tales como mineras e hidroeléctricas. Quieren seguridad para quienes realizan este supuesto acto virtuoso de “invertir” en Guatemala. La realidad detrás de esos proyectos horroriza.

En el caso de las mineras, es de público conocimiento la estafa que constituye entregar nuestros recursos a cambio de un porcentaje ínfimo de regalías. Con este formato, hacemos más ricos a los países ricos mientras perpetuamos en Guatemala la pobreza: las regalías ni siquiera sirven para reparar el daño ambiental que las mineras causan. El deterioro del medioambiente es un daño directo para las poblaciones más vulnerables. Tampoco se evidencia la violencia con la que tratan a las comunidades aledañas. A la fecha, varias mineras han sido acusadas de crímenes graves.

Las hidroeléctricas se venden como grandes oportunidades de generar energía limpia. Pero lo que no dicen es que desviar ríos y contaminarlos amenaza la sobrevivencia. Un recurso tan fundamental como el agua no tiene ninguna regulación. Quienes resultan más perjudicadas son las comunidades que dependen de esos ríos.  Para CACIF, las consultas comunitarias son una piedra en el zapato, estrategia de quienes se oponen al “progreso”. Pero lo que no explican es, ¿progreso para quién?

¿Son posibles otras opciones? La utilización de los recursos naturales debe ser un tema de discusión pública y de negociación entre los múltiples intereses. Crear una estrategia de Nación donde estos recursos sirvan para el desarrollo de la mayoría y no repliquen el formato de apropiación por unos pocos excluyendo y empobreciendo al resto de la población. ¿Podremos avanzar en esa dirección en lugar de insistir en un estado de cosas que fomenta la violencia económica?