Domingo 15 DE Septiembre DE 2019
Opinión

Estuardo Mata Palmieri

Ejemplo de Jurista. 

Fecha de publicación: 07-07-17
Por: Álvaro Castellanos Howell

Fue difícil empezar a escribir esta columna.

El foro guatemalteco pierde a una de sus luminarias.

Sin duda, serán sus propios alumnos quienes intenten llenar los espacios que deja el Maestro Mata Palmieri. Porque enseñó, ante todo, con su ejemplo.

Él colmaba de lleno las características que, según Ignacio Burgoa, se necesitan para ser considerado un Jurista: auténtico, competente, veraz, libre, honesto, combativo y con un hondo sentido de justicia.

El Decano Milton Argueta Pinto, al escribirle a todo el personal docente, administrativo y al alumnado de la Facultad de Derecho de la Universidad Francisco Marroquín, expresó pensamientos que confirman lo que Burgoa escribió en su momento. Dijo además: “Estuardo ha entrado prematuramente a ocupar su puesto en ese lugar reservado para quienes vivirán siempre en el imaginario de los estudiantes de nuestra Facultad”.

Y es que ese lugar reservado es aquel al que acceden solo quienes con su dedicación, constancia, y humildad, logran dejar huella indeleble.

Como buen Jurista, supo compartir sus dones. Y es que cabalmente una de las cosas que lo catapultó a la fama, fue su alma de profesor. Daba a manos llenas todo lo que sabía. Algo inusual, pues compartía todo lo que lo hizo ser uno de los mejores litigantes del foro.

Indagando por ahí, me encontré con muchas evaluaciones muy favorables que hicieron sus alumnos de los cursos de Teoría General del Proceso y de Jurisprudencia Civil. Por ejemplo, una alumna escribió: “Es claro al explicar, tiene presencia y transmite seguridad; cuando sea mayor me gustaría ser parecido a él pero en versión mujer”. Es una linda colección de apostillas.

Estos comentarios me los compartió, ante mi solicitud, la Maestra Cristina Rodríguez Allen. Es ella quien ahora tiene la gran tarea de impartir la materia de Jurisprudencia Civil, como catedrática titular, luego de haber sido auxiliar de “Mata”, como todos
cariñosamente lo llamaban.

Ella, al aceptar la designación, entre impresionantes consideraciones, dijo: “así mismo (él) vino a este mundo. Solo un ratito, pero ese ratito que vino, fue intenso, fue feliz, fue de aprendizaje y fue de propósito.”

Fue en ese ratito, que sembró abundantemente.

Cecilia Mata Diab es la unión indisoluble y eterna, de Estuardo con su admirable esposa, Carolina Diab, otra luminaria del foro.

El pesar de su partida, sentido por cientos de personas, siempre cederá su lugar ante el gozo del ejemplo que deja.