Lunes 19 DE Noviembre DE 2018
Opinión

Al entendido, por señas

El mensaje es claro y contundente: el apoyo en contra de la corrupción y la impunidad, continúa.

 

— estuardo porras zadik
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La Organización de Naciones Unidas (ONU) ratifica a Iván Velásquez como jefe de la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (CICIG), por dos años más. Adicionalmente, Luis Arreaga –diplomático de carrera– es nominado por el presidente de los Estados Unidos Donald Trump, para ser embajador de ese país en Guatemala. Mensajes contundentes que reafirman que el combate contra la corrupción, lejos de haber perdido fuerza, continúa. La mayoría de los guatemaltecos, el Gobierno de Estados Unidos y la ONU mantienen viva esta lucha en pro de la justicia, en contraposición a una poderosa minoría que intenta regresar a la anarquía que permitió que se cooptara el Estado de Guatemala.

Con el poco tacto que le caracteriza, el presidente de la República Jimmy Morales –durante el acto de celebración del Día del Ejército, en Quetzaltenango–, dijo que pensaría en darle el beneplácito al embajador Luis Arreaga. Quien le asesora, seguramente pronto le dirá al oído que valdría la pena evaluar su postura en relación a CICIG en Guatemala. ¿Qué más podemos esperar de aquellos que no solo ven venir el fin de su modelo sino que, a la vez, corren el peligro de ser arrastrados por la justicia en el proceso? Ya que de algo estamos seguros: la justicia tarde o temprano los va a exponer, juzgar y condenar. Y es precisamente esto lo que la mayoría de guatemaltecos estamos dispuestos a apoyar, con el fin de que la justicia llegue a la raíz de nuestros problemas. Solo esperemos que el presidente no sea tan ingenuo, como aquellos que le asesoran, para menospreciar el poder de esta mayoría que solo espera un detonante para exigir como le corresponde.

CICIG es el resultado de nuestra incapacidad y del fracaso de nuestros líderes para articular una agenda de país, en la que se cumpla la ley y se haga justicia de manera horizontal. Hemos sido incapaces de arreglar nuestros problemas y estos problemas –pobreza y pobreza extrema, corrupción, impunidad, falta de oportunidades, inseguridad entre tantos otros–, han forzado a millones de guatemaltecos a emigrar al país del norte en busca de una mejor vida. Lo irónico es que son estos, a quienes el modelo expulsó, los que desde la ilegalidad mantienen a flote nuestra economía, al mandar sus remesas a cientos de miles de compatriotas en todo el territorio nacional.

¿Cómo se atreven algunos a proclamar nuestra “soberanía” y acusar de “intromisión” al Gobierno de Estados Unidos, si somos totalmente dependientes de ellos? Mientras nuestras carencias sean la causa de la inmigración y generen consecuencias negativas en Estados Unidos, seguiremos siendo parte de su agenda. Y hoy, el mensaje dado en Miami durante la reunión del Plan para la Prosperidad del Triángulo Norte, fue claro: “Nosotros nos encargamos de la seguridad y ustedes, de la prosperidad”. Lo que no se dijo, pero los hechos hablan por sí solos, es que como eje transversal se le apuesta a la justicia y el apoyo a esta lucha continúa intacto.

A quienes anhelamos un mejor país, lo único que nos queda es no desistir en esta lucha que afortunadamente cuenta con el apoyo de Naciones Unidas y de los Gobiernos de varios países amigos. No olvidemos lo que ocurría en Guatemala antes de que el comisionado Iván Velásquez llegara al frente de CICIG. Su labor, la de sus colaboradores y la de los valientes fiscales del Ministerio Público (MP) apenas empieza a rendir frutos. Hoy, más que nunca, estos héroes requieren de nuestro apoyo. No dejemos que esta sea una lucha solo de extranjeros. Esperemos que el presidente Morales sume y no reste, ya que hoy en día los ciudadanos honestos no permitiremos que nadie obstruya este proceso que no tiene marcha atrás.

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