Martes 25 DE Febrero DE 2020
Opinión

¿Qué hace Jimmy con sus talentos?

Uno de los últimos será el MP.

 

Fecha de publicación: 03-07-17
Por: Édgar Gutiérrez

El reportaje de Cindy Espina (elPeriódico, 29/06/17, p. 4) se refiere a la causa común en la lucha contra la corrupción y el afianzamiento de la cultura de la legalidad, del comisionado Iván Velásquez y el embajador designado de EE. UU., Luis Arreaga. Más tarde, Evelyn Boche (elPeriódico, 30/06/17, p. 4-5) informó que el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, había prorrogado el contrato de Velásquez hasta septiembre de 2019.

Quiere decir que dos pilares fundamentales del cambio doloroso, pero indispensable e impostergable que Guatemala viene experimentando desde 2015, están afianzados y, a la vez, fortalecen a otros funcionarios clave en instituciones altamente sensibles para la reforma, como a Juan Francisco Solórzano Foppa en la SAT y Carlos Mencos en la Contraloría, y podrían seguir sumando a jueces y magistrados honestos, a ministros del Gobierno Central y diputados. Está por verse qué ocurrirá con la PDH, pues, aunque la terna es buena, por muy improbable que parezca, hay grupos en el Congreso de la República decididos a entrampar el proceso.

 Pero el andamiaje para fortalecer el Estado de derecho requiere, sin duda, un Ministerio Público con liderazgo extendido, al menos un periodo más, en la dirección que ha conducido la Fiscal General. No está claro si Thelma Aldana optará por reelegirse a inicios de 2018, cuando formalmente arrancan las nominaciones. Lo que sí es un hecho es que el sistema de comisiones de postulación, anticipa un desastre, al menos, vista en la pizarra la composición de fuerzas. Y como la reforma constitucional –que sugiere una elección más por mérito que por acuerdo político– es, por decir lo menos, incierta, el MP será el terreno de la gran batalla.

Un problema para dirimir esa elección, conforme a la ruta de la reforma, es el temperamento del presidente Jimmy Morales, que se traduce en incapacidad de entender el poder simbólico de la política y asumir su rol como jefe de Estado. Conforme transcurren los días de su gestión es más gravosa y menos tolerable para el país, su incompetencia. En más de tres décadas de democracia nunca hubo un presidente con tantos factores de su lado. Los dos más importantes para un reformista, que ese fue su mandato en las urnas: año y medio sin oposición en el Congreso (la propia oposición le sacó la tarea en 2016), y casi todas las fuerzas –desde las nimias de un ciudadano de a pie, hasta las que pesan en el mundo– están comprometidas con el cambio.

Quien lee la coyuntura de 2015 y enarbola las banderas de la ciudadanía, e inesperadamente gana una elección presidencial, lo menos que debe a sus circunstancias es lealtad. Con la CICIG de Velásquez, el MP de Aldana y las potencias occidentales convergentes en el propósito de sacudir al país de las mafias, ¿qué no pudo haber hecho Jimmy Morales por Guatemala, a estas alturas? No solo en materia de Estado de derecho, sino de renovación institucional y políticas sociales, generación de empleo y atracción de inversión sostenible. Bien definen, quienes saben, el temperamento sanguíneo, que calza a este mandatario: es inestable, indisciplinado, improductivo, egocéntrico y exagerado. Pero como buen creyente que dice ser, conocerá la parábola de los talentos de los evangelios de Mateo y Lucas. Y quizás uno de sus últimos talentos, que le fueron entregados el 14 de enero de 2016, sea el MP.