Martes 18 DE Junio DE 2019
Opinión

No son las instituciones, son los hombres (Tercera y última parte)

“Hay una fuerza motriz más poderosa que el vapor y la electricidad, la voluntad”. Albert Einstein.

 

Fecha de publicación: 01-07-17
Por: Danilo Parrinello

Hoy termino el artículo que inicié hace dos semanas pretendiendo refutar lo que está de moda al decir, “lo que necesitamos son instituciones fuertes para desarrollar al país”. Yo no creo en instituciones “fuertes” que significan burocracia, tramitología y a la larga corrupción. Creo en los hombres honrados que con carácter y voluntad logran hacer las cosas. Para ilustrar lo dicho hice una relación de los logros de varios Presidentes que alcanzaron sus objetivos a base de voluntad, sin grandes presupuestos, ni tanta burocracia, ni “candados”, ni la absurda Ley de Contrataciones del Estado que tiene paralizado al gobierno y a la economía del país. Relaté lo que hicieron los gobiernos desde Ubico hasta Romeo Lucas. Veremos hoy los gobiernos democráticos.

A raíz de la elección (el 1 de julio de 1984) destinada a integrar la Asamblea Nacional Constituyente se posibilitaron las elecciones democráticas, limpias y válidas.

Desde 1986, han llegado al poder nueve Presidentes. Empezamos con el orador Vinicio Cerezo, que permitió los sindicatos del Estado, ahora pagamos las consecuencias. Siguió otro “Pico de oro”, Jorge Serrano, aprendiz de dictador que se dio un autogolpe. Luego un interregnum, el de Ramiro de León, con él fui Ministro de Gobernación. Le siguió Álvaro Arzú, el Político más exitoso del país. Sin instituciones “Fuertes” ni “candados” logró obra pública, tuvimos las mejores carreteras de Centroamérica, sin escándalos de corrupción. Siguió el homicida y ladrón confeso Alfonso Portillo; con él se entronizó la corrupción, de obras nada. Con el honrado y bonachón Oscar Berger, sus ministros gobernaron como pudieron. Con Álvaro Colom, gobernaba su esposa, nada de desarrollo solo programas clientelares, recetas del socialismo del Siglo XXI. Terminó esa seguidilla al renunciar Otto Pérez, que encabezaba una gavilla de gánsteres. Con ellos lo que hubo fue voluntad para expoliar al Estado. Del actual gobernante no puedo predecir cómo terminará, solo él sabe cómo quiere pasar a la historia. Opino que aún puede oxigenar su gobierno y con voluntad iniciar el desarrollo que tanto urge.

En resumen en tres décadas de gobiernos democráticamente electos, hemos tenido toda clase de mandatarios, de los más sinvergüenzas hasta los honrados, pero en treinta años el único gran éxito fue la firma de la paz, ahora tan cuestionada. Por lo demás, los militares en doce años dejaron más obra y desarrollo que los civiles en treinta. Habrá muchos argumentos contra lo que digo pero sostengo que mientras no se tenga al frente del gobierno a un Estadista con carácter y voluntad no adelantaremos en el desarrollo del país. A pesar de la burocracia subsistimos gracias a la voluntad de trabajo del Sector Productivo y a las remesas de los migrantes.