Sábado 15 DE Junio DE 2019
Opinión

El camino para lograr la calidad educativa en el país debe continuar, no es posible un retroceso

Guatemala fue prácticamente uno de los últimos países del mundo en hacer la reforma de la formación docente.

Fecha de publicación: 01-07-17
Por: Floridalma Meza Palma

La educación es una acción esencial para el porvenir y la construcción del futuro, brindando la oportunidad de una vida productiva, digna y más humana, llena de fe y de esperanza.

Constituye la mejor inversión en cuanto a la promoción social.

Una sociedad en donde se reconoce la educación como uno de los medios fundamentales para la transmisión de los valores culturales y democráticos, la formación de ciudadanos, el desarrollo de la cultura de paz, la búsqueda del crecimiento económico y el bien común, debe apostarle a una educación de calidad.

Asumiendo la calidad educativa como: “el poder contar con oportunidades formativas para que las personas puedan desarrollar sus potencialidades, a lo largo de cada etapa de su vida e integrarse a la sociedad como ciudadanos plenos y felices” (UNESCO 2005)

Una educación de calidad ayuda a mejorar los indicadores sociales, a disminuir las tasas de desnutrición y mejora los indicadores de salud nacional. Contribuye a la reducción de la pobreza, mejora la inclusión social y las condiciones para una mejor gobernabilidad y participación democrática, permite optar a mejores salarios y responde al derecho de todos a tener una educación.

La calidad educativa se hace efectiva en el aula y el único que puede proporcionarla es el docente. La calidad exige maestros con una sólida formación integral, bien dirigidos y adecuadamente remunerados. Los países que han conseguido alcanzar resultados elevados en materia de aprendizaje son los que han invertido constantemente en la mejora de la profesión docente. De cómo se formen los futuros docentes dependerá su desempeño en la profesión y su mejor medida será el aprendizaje de sus estudiantes.

En ese sentido, como bien describe el licenciado Roberto Moreno en su artículo Reforma Educativa del 26 de mayo del presente año en elPeriódico, se ha recorrido un periodo de más de 15 años para lograr un mejoramiento sustancioso en la formación de los docentes que se inicia con “El Diseño de Reforma Educativa” (1998), aún vigente y ampliamente discutido a nivel nacional y, en lo referente a la formación docente indica la necesidad de “… el establecimiento de programas con las universidades y centros de educación superior para la formación, actualización y acreditación docente; y fortalecimiento de las instituciones para la formación de personal”, (numeral 1, pág. 71).

A partir de dicho Diseño y después de diversos esfuerzos de las autoridades ministeriales de diferentes periodos gubernamentales, talleres de análisis y discusión, presentación de propuestas ministeriales, diálogos con los diferentes actores y sectores, análisis de convenios y estudios internacionales de las mejores prácticas y propuestas de diversas organizaciones nacionales, en el año 2012, por fin, el Mineduc resolvió que los futuros docentes de primaria serían formados en la Universidad, después de un acuerdo entre las autoridades magisteriales, el magisterio nacional, las escuelas normales, las universidades y otros sectores, como se hace en todos los países de América Latina. Guatemala fue prácticamente uno de los últimos países del mundo en hacer la reforma de la formación docente, estando pendiente solo Haití y algunas regiones de África.

Para hacer la reforma también se tomó en cuenta el resultado de las pruebas nacionales en lecto-escritura y matemática (2011) y las pruebas internacionales, que evidencian que los maestros no se estaban graduando con los conocimientos, competencias y destrezas requeridas en el aula.

Es importante señalar que ha sido un proceso muy difícil el llevar la formación inicial docente a nivel universitario y que posiblemente hay que revisar competencias, la formación de formadores y otros cambios que se consideren pertinentes para mejorarlo, pero el considerar que dicha formación debe volver al nivel medio es impensable pues sería un retroceso sin retorno, un rezago muy difícil de superar que nos llevaría a no poder obtener la calidad educativa que necesita el país y pondría en peligro la formación de los estudiantes de los diferentes niveles educativos condenando al país a continuar a la zaga de todos los países del continente.

La educación de Guatemala aún enfrenta grandes retos en el tema de calidad, los cuales constituyen una prioridad impostergable que no se modificará solo con contar o dar a conocer resultados de las evaluaciones nacionales o del lugar que como país se ocupa internacionalmente, es necesario preguntarse ¿qué hacer con ellos? y desarrollar acciones concretas, responsables y prontas que den respuesta a las necesidades educativas del país y una de las respuestas más importantes es una alta formación de docentes, quienes un día deberán ser los mejores profesionales del país que estén a la vanguardia del conocimiento y la tecnología, ya que tienen en sus manos la formación de los futuros ciudadanos que tendrán bajo su responsabilidad la conducción del país y la participación democrática.

La búsqueda de medios para lograr que los alumnos obtengan resultados escolares decorosos y adquieran valores y competencias que les permitan desempeñar un papel positivo en sus sociedades, es una cuestión de plena actualidad en las políticas de educación de la inmensa mayoría de los países”, (UNESCO-2005).

En este contexto y ante la resolución que recientemente emitieron los Magistrados de la honorable Corte de Constitucionalidad, sobre el caso particular de la Escuela Normal Bilingüe de Nebaj, de devolverle la formación del magisterio a dicha Normal, es necesario que reflexionen sobre la importancia de que los docentes se formen y reciban una sólida preparación universitaria que tome en cuenta el contexto intercultural, lingüístico y multicultural de las comunidades sin ninguna exclusión y la reforma que se ha logrado continúe bajo la rectoría del Ministerio de Educación como lo demanda la Constitución Política de la República.

Ante esta resolución de la Corte de Constitucionalidad, es necesario asumir que la educación con calidad no es responsabilidad exclusiva del Ministerio de Educación, sino de todos los guatemaltecos y no podemos permitir un retroceso, sino exigir que la educación de todos los niños, jóvenes y adultos del país sea de calidad tanto para las áreas urbanas como para las áreas rurales y no continuar dando en las áreas más vulnerables del país una educación pobre para pobres, ya que la calidad debe ser la misma para todos respetando los contextos de cada región y comunidades.