Domingo 21 DE Abril DE 2019
Opinión

“Diputados idiotas”

Hoy en día, no se puede perder de vista que los embajadores sirven a la política exterior y a los intereses de sus países de origen.

 

— María Aguilar

En una reunión con la prensa, el embajador de los Estados Unidos en el país, Todd Robinson, catalogó de idiotas a los diputados que, violando los canales diplomáticos  y con millonarios fondos de dudosa procedencia, contrataron a una firma de cabildeo conservadora en los Estados Unidos para impulsar la agenda de intereses de la derecha guatemalteca en contra de la CICIG y el MP.

Los diputados, bañados en hipocresía, no tardaron en declararse insultados, alegando que las palabras del embajador ofendían al país entero.

En Guatemala, la influencia de los Estados Unidos en las políticas de Estado ha sido, no solo explícita sino que durante el conflicto armado también criminal. No solo financiaron el entrenamiento ade fzuerzas armadas sino también las armas usadas por éstas. Documentos desclasificados dejan claro que los embajadores estacionados en Guatemala durante la guerra fueron testigos de primera mano de la violencia y el genocidio que se cometió en el país, sin que esto influyera para cambiar la política externa y sin que, en su momento, al menos de manera pública, alguno alazara la voz.

Hoy en día, no se puede perder de vista que los embajadores sirven a la política exterior y a los intereses de sus países de origen. Sería ingenuo pensar otra cosa. Sin embargo, en este momento, esos intereses requieren de estabilidad política y económica que van de la mano con la lucha contra la corrupción y el fortalecimiento del sistema de justicia nacional, lo cual también incluye el avance en casos de justicia transicional  para fortalecer varias aristas que estabilicen el sistema. Este momento concreto, ha creado enemistad y resentimiento entre la política de EE. UU. y las elites guatemaltecas de derecha, que históricamente se han beneficiado de la corrupción e impunidad y que ven mermado su poder para controlar el Estado.

Por eso, las palabras del Embajador  Robinson quedaron cortas al describir a los cuatro legisladores y a la mayoría  de sus compañeros en el Congreso, quienes solo defienden intereses personales o de elites. Los diputados, además de idiotas, están protegidos por el antejuicio  y muchos siguen en el Congreso a pesar de acusaciones criminales y penales mientras otros se encuentran prófugos.

Eso sí ofende.

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