Miércoles 14 DE Noviembre DE 2018
Opinión

Fuentes de financiamiento: tradicional y no tradicional

Hay otras fuentes poco conocidas en el medio, como son las operaciones bursátiles que también se utilizan para agenciarse de fondos.

— Juan José Micheo Fuentes
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Las estrategias, planes y proyectos empresariales descansan en una Administración Financiera eficaz que, entre otras cosas se encarga de la obtención de recursos financieros. En esto no hay recetas, la financiación responde a las operaciones particulares de cada negocio, de los mercados que atiende, de la forma en que están estructurados los canales de distribución y abastecimiento, del tipo de negocio, del entorno competitivo y de una serie de factores especiales. Entre las fuentes tradicionales de crédito más conocidas están las que financian el capital de trabajo, las operaciones de comercio exterior, los créditos hipotecarios, fiduciarios y prendarios, los créditos a la vivienda, los cuales cada uno difieren en cuanto a costo, plazo, frecuencia de pago y otras consideraciones.

Por falta de información se desconoce formas de financiamiento no tradicional, como el Leasing Financiero o Arrendamiento de Activos. Este servicio es proporcionado por empresas especializadas que adquieren los activos por encargo de los clientes, gozando estos últimos del uso de los bienes a cambio del pago de rentas que al término del contrato pasan a posesión del cliente. Es un instrumento financiero muy utilizado en países desarrollados para adquirir maquinaria, equipos, flotillas de vehículos, sistemas de cómputo y otros bienes para modernizar infraestructuras industriales o comerciales. Este servicio también es aprovechando por Pymes y personas individuales en plazos que oscilan entre dos a cinco años.

Otra fuente no tradicional de crédito es el Factoring (vocablo inglés que se utiliza para designar la acción de compra de facturas), que consiste en ceder o descontar una venta al crédito al factor o financiador de la operación, quien cobra la cuenta y hace líquidas las facturas al usuario, proveyendo los fondos para cubrir las deficiencias de capital de trabajo, tanto en moneda local o extranjera.

Hay otras fuentes poco conocidas en el medio, como son las operaciones bursátiles que también se utilizan para agenciarse de fondos. En Guatemala, la Bolsa Nacional de Valores es una entidad autorizada donde las empresas pueden colocar títulos-valor a corto y mediano plazo (pagarés, bonos y otros valores). Y, vender acciones para capitalizar sus empresas. En nuestro país el mercado de capitales y acciones es incipiente, en buena medida debido a que las empresas se resisten a abrir sus estructuras patrimoniales. Situación que se ha revertido con el paso del tiempo, por la presión que ejercen los mercados internacionales de alta competencia donde solo se puede competir si se cuenta con acceso a capital de largo plazo.

Existen otras fuentes modernas de financiación como son los fondos de inversión y capital de riesgo, que son sociedades que adquieren participaciones accionarias minoritarias y ofrecen apoyo gerencial a las compañías. Las sociedades inversionistas asumen mayores riesgos de los que normalmente están dispuestas a correr las entidades bancarias, a cambio de obtener una ganancia o plusvalía al momento de la salida, cuando la sociedad de inversiones vende su participación. En Centroamérica, existen algunas de estas sociedades especializadas, entre las cuales cabe mencionar a Mesoamerica Fund, Intel Capital y Lafise Investment Management.

Como decíamos anteriormente, a la Administración Financiera corresponde estructurar una conveniente mezcla de capital y deuda, que debe analizarse cada cierto tiempo para ver si cumple con las características de menor costo posible, capacidad de obtener recursos en momentos difíciles, confianza en la entidad financiera y eficiencia en la prestación de los servicios de las instituciones con las que se trabaja. Y, el análisis cuidadoso de costo-beneficio de cada proyecto de expansión o diversificación, basado en una rigurosa evaluación de riesgos a fin de que cada proyecto contribuya al incremento de las utilidades del negocio.

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