Lunes 23 DE Septiembre DE 2019
Opinión

El radicalismo islámico: hacia un desorden internacional (II)

Estos divisionismos diplomáticos son el caldo de cultivo del que se aprovechan las redes de terrorismo islámico.

 

Fecha de publicación: 20-06-17
Por: Roberto Antonio Wagner

A mediados de los noventa la política en materia de seguridad y específicamente antinarcóticos de los EE. UU. promovió una estrategia para enfrentar y debilitar a los entonces dos principales carteles de la droga mexicanos: Juárez liderado por Amado Carrillo y Tijuana liderado por los hermanos Arellano Félix. La estrategia era que uno eliminara a otro y así después atacar al sobreviviente de forma frontal. Una década después, 200 mil muertes y más de 1,400 millones de dólares invertidos en la “Guerra contra las Drogas” en México y el narcotráfico es hoy una quimera de varias cabezas, no solo dos, que sigue haciendo de las suyas en México, EE. UU. y el resto del mundo.

La misma errada estrategia es la que las autoridades de EE. UU. y aliados están siguiendo en la “Guerra contra el Terrorismo” y el fracaso de los resultados ya está a la vista. Días tardó Irán para estrechar sus lazos con Catar después de que Egipto, Arabia Saudita y Bahréin rompieran relaciones diplomáticas con el país acusado de apoyar organizaciones militantes terroristas a nivel internacional. Este evento refleja el fraccionamiento que existe en los países de la península arábiga que conforman el Consejo de Cooperación del Golfo, que de cooperación tiene poco y nada. Sin embargo, afecta poco a Catar quienes también han iniciado un proceso de reforzar relaciones diplomáticas con otro país de peso en la región: Turquía.

Estos divisionismos diplomáticos son el caldo de cultivo del que se aprovechan las redes de terrorismo islámico, son la principal fuente de desorden regional en medio de una guerra fría entre islamistas y arabistas en donde ambos alimentan sus intereses geopolíticos con terrorismo fundamentalista. Irán, Turquía, Rusia y China están plenamente conscientes que dicho divisionismo generará más problemas. Como bien lo expresó Henry Kissinger. “Si el orden no se puede establecer (en la península arábiga), grandes áreas serán expuestas a anarquía y diferentes formas de extremismo que afectarán otras regiones cercanas” (World Order, 2014). Europa ya está sufriendo las consecuencias de este divisionismo que sigue acrecentando a menos que el problema sea identificado y eliminado de raíz. Continuará.

@robertoantoniow