Miércoles 23 DE Octubre DE 2019
Opinión

Pasos perdidos

Es imprescindible que los partidos políticos actúen de manera consecuente.

 

Fecha de publicación: 16-06-17
Por: Roberto Moreno Godoy

Esta semana la bancada de la UNE citó al Ministro de Educación para conversar sobre la situación de la Escuela Normal Bilingüe de Nebaj, un caso que ha llamado la atención en las últimas semanas, pues representantes de este centro educativo interpusieron un amparo ante la Corte de Constitucionalidad para restablecer la carrera de magisterio en el establecimiento, el cual fue resuelto a su favor. Sin embargo, al presentarse al Congreso, el funcionario fue sorprendido al encontrarse con un numeroso grupo, integrado por miembros de otras escuelas normales y algunos dueños de establecimiento privados, quienes buscaron presionarle para que revirtiera la reforma de la formación inicial docente. Según publicaron los medios, los legisladores fijaron como plazo el jueves 22 de junio al Ministro para dar respuesta a los planteamientos vertidos, pues, a juicio de los diputados y de los presentes, el Mineduc no ha cumplido con lo dispuesto por la Corte de Constitucionalidad, que ordena, según ellos, que se retome de manera general la carrera magisterial anterior y no el bachillerato en educación. Sin embargo, esto no es cierto, pues la resolución en referencia solamente afecta a la escuela normal cuyo caso específico fue resuelto por los magistrados. Según la cobertura de prensa, los diputados también argumentaron que el bachillerato en educación no riñe con la carrera magisterial, por lo cual se podría utilizar las dos modalidades, de forma tal que pueda brindar oportunidades a la mayor cantidad de jóvenes que sea posible. En cuanto a esto último, es importante recordar que ello ya ocurre en la actualidad, pues la formación de maestros de educación preprimaria es ofrecida en las escuelas normales, mientras que la formación de maestros de primaria fue trasladada a nivel superior. De hecho, si los diputados realmente están comprometidos con la educación de los pobladores, debieran asignar más recursos al Ministerio de Educación para ampliar cobertura de educación inicial y preprimaria, lo cual requeriría formar y contratar a un número significativo de maestros, quienes serían formados en las escuelas normales. Considero que un liderazgo del Congreso en esta dirección podría tener un efecto más positivo para fortalecer la educación nacional, pues está ampliamente demostrado que los niños y niñas que tienen acceso a educación inicial y preprimaria tienen mayores posibilidades de éxito en la escuela de quienes no lo han tenido.

El respaldo a un plan nacional de educación exige una visión de largo plazo. Sin embargo, para lograrlo se requiere un compromiso serio y sostenido de todos los actores involucrados. La citación del Ministro y el desarrollo de la reunión aludida demuestra que esto no es fácil de lograr. Lamentablemente, el Congreso de la República fue marco una vez más de la amnesia y de los vaivenes políticos que caracterizan a nuestro sistema democrático. Quienes en su momento fueron impulsores de una reforma fundamental para fortalecer la calidad de la educación, hoy parecieran ser sus detractores. Menos de una década atrás, la Unidad Nacional de la Esperanza jugó un papel preponderante para convocar a varios sectores para discutir temas sustantivos de la educación, lograr consensos y llegar a acuerdos con el magisterio organizado para que cambios largamente diferidos tuvieran lugar. Fue precisamente durante el período de gobierno de la UNE, entre 2008 y 2012, que se dieron los primeros pasos firmes para que la reforma de la formación de maestros comenzara. Ahí se instaló el Consejo Nacional de Educación que estableció como política que los maestros fueran formados en las aulas universitarias. También ahí se amplió el esfuerzo de profesionalización docente para fortalecer las capacidades de los maestros en servicio. Finalmente, fue bajo el liderazgo de este partido político que se convocó a distintos sectores a integrarse a una mesa de formación inicial docente, la cual presentó su propuesta antes de que finalizara la administración del presidente Colom. Ahora parece que ellos mismos son quienes buscan borrar con una mano lo que escribieron con la otra. No debemos pasar por alto estas fluctuaciones y exigir a los líderes políticos que honren su palabra. Aunque efectivamente correspondió a otros funcionarios dar seguimiento al planteamiento y echarlo a andar, no es admisible que ahora la bancada de la UNE presione al Ministro de Educación para revertir un proceso del cual el propio partido político que representan fue artífice. Tampoco es valedero desarticular los pocos casos de políticas de Estado que, como el caso de la reforma de la formación inicial docente, han trascendido las diferencias entre gremios y autoridades, plataformas políticas y sectores de la sociedad.