Sábado 22 DE Septiembre DE 2018
Opinión

Sospechosos habituales

Nuevos liderazgos deben de impulsar nuevas agendas.

 

— Estuardo Porras Zadik
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Líderes del ámbito empresarial y funcionarios se dan cita esta semana en Miami, Florida, para retomar el diálogo en torno al Plan Alianza para la Prosperidad del Triángulo Norte de Centroamérica. Este encuentro pretende refrescar el acuerdo y el compromiso de los Estados Unidos de Norteamérica con los tres países del Istmo. La  agenda, hasta el día de ayer, por parte del país del norte ha sido clara y contundente: crear las condiciones adecuadas para frenar la desmesurada inmigración de centroamericanos hacia ese país, en busca de un mejor futuro. De lo que no estoy seguro es qué tan clara y contundente es esa misma agenda para los líderes que hasta ahora nos han representado, al menos en el caso de Guatemala.

Puedo dar fe de que en esta comitiva se convocó a nuevas caras con nuevas ideas, nuevas propuestas y con una visión más clara de cómo abordar el fracaso del modelo de desarrollo económico y por ende, el fracaso del desarrollo social, al igual que el debilitamiento de los Estados de la región. Aún son pocos, pero por primera vez los “sospechosos habituales” no encabezaban el listado y se abre paso a un selecto grupo de individuos, más comprometidos con el futuro que con su pasado. El interés, por parte de los organizadores, de explorar nuevas alternativas nace del indiscutible estancamiento en las propuestas de los habituales tanques de pensamiento, su arraigo a políticas rancias del siglo XX y al ambiguo apoyo a los gestores de cambio en temas de corrupción y evasión fiscal.

¿Cómo concebimos que después de varias décadas de representar los intereses económicos de toda una región, no se responsabilice a estos líderes del fracaso económico y social de sus países? Por lo visto Estados Unidos sí lo ha hecho y, por primera vez en la historia, está dispuesto a no solo identificar nuevos referentes sino a sacudir el sistema de manera que quien no se ordene y acate las nuevas reglas del juego, será reemplazado por quien sí lo haga. El claro debilitamiento de los Estados centroamericanos representa la más grande amenaza proveniente del Istmo para Estados Unidos, y es en su fortalecimiento en donde hasta hoy se han enfocado. Sin un Estado fuerte, será imposible que existan las condiciones que permitan frenar la desmesurada migración. Solo esperemos que el interés de Estados Unidos continúe siendo el abordar la raíz del problema que hace a las personas emigrar.

El fortalecimiento de la instituciones del Estado, es la única manera viable y sostenible de ordenar y controlar la región. Esta política fue impulsada en los últimos años por el presidente Barak Obama y está por verse si continuará vigente durante el gobierno del presidente Donald Trump.

Independiente del resultado de la reunión, la cual solo definirá la postura de los Estados Unidos con relación al Triángulo Norte de Centroamérica, nuestra realidad no cambia. Seguiremos siendo una región incapaz de proporcionar a la mayoría de sus habitantes las condiciones mínimas para un desarrollo económico y social sostenible, que les permita no considerar la migración hacia Estados Unidos su única opción viable. Esta realidad y sus consecuencias, indiscutiblemente, recaen en los hombros de aquellos que por ya bastante tiempo han dirigido nuestra agenda político-económica. Llegó el momento de ceder espacios. Esperemos que la agenda de Estados Unidos nos permita seguir este camino de reconstrucción y que un cambio radical en la misma, no empeore nuestra ya precaria situación.

 “El fortalecimiento de la instituciones del Estado, es la única manera viable y sostenible de ordenar y controlar la región”.

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