Viernes 21 DE Septiembre DE 2018
Opinión

En la economía, no se puede tapar el sol con un dedo

Menos y no más proteccionismo, es la receta.

 

— Richard Aitkenhead Castillo
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En economía, hay poco espacio para la improvisación y menos para tapar el sol con un dedo. Esta semana estuvo en Guatemala, Pedro Aspe, Ex Secretario de Hacienda de México y uno de los banqueros de inversión más destacados de Latinoamérica. Su exposición fue extensa y amplia, pero resaltó, con claridad y sencillez, cuatro realidades que no siempre gustan a los políticos: Los efectos de un creciente déficit fiscal; el valor de la independencia de la banca central; el error de combatir déficit comercial con proteccionismo; y, las profundas transformaciones derivadas de los avances tecnológicos.

El peligro de ignorar el efecto del déficit fiscal es común. A los líderes políticos les gusta anunciar en forma simultánea, una disminución de impuestos y un mayor gasto público. El resultado es, siempre, un déficit fiscal más elevado que se financia con deuda pública, que pone presión en la disponibilidad de crédito al sector privado o que se traduce en una mayor masa monetaria. Ambas conducen a elevar la tasa de interés, que, por su parte, pone más presión en el presupuesto público y reduce el crecimiento económico. Al final, bajo crecimiento y mayor costo del dinero. Un proceso sencillo de describir pero díficil de evitar que encandile a los políticos.

El valor de la banca central independiente es cada vez más reconocido. Es el freno que ha evitado que la movilidad cambiaria se traduzca en inflación en México, y que en Guatemala ha sido la base para el control del gasto público irresponsable y la reducción de la inflación a niveles aceptables. Es la institución que brinda transparencia a la política monetaria. Y hoy, apunta a tasas de interés más elevadas en el mundo.

El error de combatir déficit comercial con más proteccionismo. Un tema de moda para el Presidente Trump, en Estados Unidos, pero sin ningún fundamento económico. La elevación de aranceles o un impuesto a la producción originada en México tendría efectos muy negativos en la economía estadounidense. Su economía está muy integrada con las de Canadá y México, y lo que requiere, para acelerar su crecimiento económico, es profundizar su integración, no debilitarla. Negociar, si pero para incorporar en sus acuerdos comerciales los temas de la facilitación del comercio de pequeñas y medianas empresas, las reglas para el respeto a la propiedad intelectual, el marco legal sobre economía digital o las reglas de conducta para las empresas propiedad del estado. Menos y no más proteccionismo, es la receta.

La principal cauda de destrucción de empleos no es la apertura comercial. Es el cambio tecnológico y la automatización de los procesos productivos. En Estados Unidos se pierden 10.3 millones de empleos por año, pero se están creando 12.7 millones de nuevos. Más de un millón de despidos por mes pero una creación neta de 200 mil empleos mensuales. Por cada millón de dólares adicionales de ventas, Wall Mart requiere crear cinco nuevos empleos, mientras que Amazon requiere solo dos nuevos empleos. El cambio tecnológico explica el 96 por ciento de la destrucción de empleos, la apertura comercial tan solo el cuatro por ciento. En la economía, no se puede tapar el sol con un dedo, ni siquiera siendo los Estados Unidos.

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