Jueves 22 DE Noviembre DE 2018
Opinión

El rincón de Casandra

Amazonas al ataque.

— Jacques Seidner
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A continuación algunas reflexiones relacionadas con el “tsunami femenino” que agobia al género masculino en la actualidad.

A medida que pasa la vida las mujeres ganan peso. Ello ocurre por acumulación de conocimientos que se concentran debajo de sus peinados con frecuencia exóticos. Con el pasar del tiempo es tal la cantidad de información almacenada que esta rebalsa y se distribuye por su cuerpo, colocándose finalmente y de preferencia debajo de la cintura. Por lo cual no es que les sobren libras a estas encantadoras criaturas, simplemente se han tornado cul…tas, con frecuencia muy cul…tas.

Observen ustedes: existe un Día Internacional de la Mujer y nunca se ha declarado el Día Mundial de la Masculinidad. Pueden las mujeres vestirse –sin ser criticadas– de forma extravagante y colores diversos. En caso similar, el Hombre estaría sujeto a la burla popular… La mujer sabe a pie juntillas que sus hijos son propios …el Hombre… bueno¿? …Por lo demás el género femenino goza de consideraciones excepcionales. Ejemplos: por lo general no paga las cuentas –se las endosa al hombre; en caso de secuestro colectivo serán las primeras en ser liberadas; en los naufragios tienen prioridad en los botes salvavidas; si son traicionadas por su cónyuge serán ellas las pobres víctimas de “ese monstruo de tu marido” pero en caso inverso será él “un ridículo cornudo que además… “¡se lo merecía!”…

Las mujeres pueden dormir entre amigas sin ser tachadas de homosexuales, los hombres serán tildados de “depravadas maricas”. Además: mujer ministro o embajador es ahora Ministra o Embajadora. ¿Su marido?: un ilustre desconocido… Mujer de Presidente es Primera Dama. Marido de Presidenta: ese cretino que nunca aparece… En las monarquías: ella Reina, él tres pasos atrás de Su Majestad, padrillo, gigoló y además mujeriego si no algo peor …¡pobre reina! Cuando la mujer decide hacer trabajos de hombre será “pionera” pero el hombre en actividades femeninas únicamente “un sometido despreciable”.

Y no solamente la mujer ha invadido el terreno masculino de forma incontrolable, pero además –gran colmo– ¡lo hace con talento y además portando tacones altos!… Claro que hoy se olvida que en épocas históricas pasadas el Hombre también calzó tacones altos, vistió colores vivos e impresionantes pelucas, se maquillaba y usaba perfumes delicados sin por ello perder su indiscutible masculinidad. Era el hombre gran seductor de elegantes damas, esos “ animales de cabellos largos y de ideas cortas” tal como las calificara el filósofo Arthur Schopenhauer (1788/1860). …¿Pero sabría en realidad algo de mujeres este arrogante y misógino profesor alemán?… Casandra lo calificaría más bien de redomado ignorante.

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