Sábado 15 DE Junio DE 2019
Opinión

Replicar lo que funciona

El punto es que es necesario reconocer que un modelo como el que se adoptó hace veinte años para el sector eléctrico ha traído muchos beneficios para la mayoría de los guatemaltecos.

 

Fecha de publicación: 03-06-17
Por: AGER por Carlos Colom 

El celebrar los éxitos de los demás, reconocer las cosas que funcionan, generar héroes y aplaudir sus victorias, no importa en el ámbito que sea, no es algo que nos caracteriza como guatemaltecos. Contrario a nuestro caso, países como Estados Unidos generan héroes e historias de éxito todos los días, en el ámbito deportivo, empresarial, cultural, académico e incluso en el político. Se tiene enraizado en varias culturas este fenómeno, y está demostrado que tiene efectos positivos en la sociedad. No se trata de ocultar las malas noticias o de no sancionar a las personas que lo merecen, tampoco se trata de hacer fiesta cada vez que hay una buena noticia o de pretender recibir medallas por las cosas bien hechas, se trata de hacer una reflexión que el celebrar los éxitos ajenos y entender qué se hizo bien, el reconocer las cosas que funcionan y buscar cómo replicarlas y el generar héroes e intentar emular sus acciones, puede generar grandes beneficios para la sociedad.

Un caso que ejemplifica esto es el del modelo del sector eléctrico en Guatemala durante los últimos veinte años. Un modelo que aunque no es perfecto, ha funcionado muy bien y le ha liberado miles de millones de quetzales al Estado, recursos que no ha tenido que invertir en este sector, y aun así, el índice de electrificación rural se ha duplicado, los racionamientos programados de energía son cosa del pasado ya que la oferta duplica a la demanda de energía, y estructuralmente las tarifas son las más bajas de la región, debido a la diversificación de la matriz energética y a un mayor uso de la energía renovable, por nombrar algunos puntos.

Evidentemente no le podemos pedir a una persona que aún no tiene acceso a la energía eléctrica que se sienta satisfecha, y menos que celebre, el que las tarifas son más estables y competitivas para la gran mayoría de guatemaltecos. Tampoco a la persona que paga más por alumbrado público que por consumo de energía eléctrica en su vivienda, que defienda el modelo del mercado eléctrico ante los grupos que lo instan a robar la energía eléctrica. O que la persona o comercio que sufre constantes caídas de voltaje, no reclame que esto sea solucionado. Enfermedades aún existen, pero la medicina está identificada y solo es cuestión de aplicarla. El reactivar el PER, el cambiar el modelo de cobro de alumbrado público de monto fijo a monto porcentual por parte de las municipalidades, y el invertir en más obras de transmisión y distribución para mejorar la calidad del servicio, es más cuestión de voluntad que de otra cosa.

El punto es que es necesario reconocer que un modelo como el que se adoptó hace veinte años para el sector eléctrico ha traído muchos beneficios para la mayoría de los guatemaltecos, y es algo que funciona bien, las estadísticas no mienten. La solución a los problemas no está en destruir el modelo y volver al pasado. Al contrario, este modelo podría ser replicado en sectores críticos como el sector de la infraestructura, de tal forma que se construyan los miles de kilómetros de carreteras que debieron de haber sido construidas desde hace muchos años, entre tantas otras cosas.

Un estudio reciente del Fondo Monetario Internacional advierte que Guatemala tiene uno de los niveles más bajos de inversión pública en infraestructura en América Latina (menos del uno por ciento del PIB), y que un incremento sostenido en un uno por ciento del PIB en la inversión en este sector, durante los próximos cinco años, podría disminuir la pobreza extrema del 23 por ciento al 18 por ciento. Es hora de hacer que en la práctica se reactive la inversión en este sector, y una forma de lograrlo es reconocer lo que funciona, estudiarlo, y replicarlo. Los guatemaltecos necesitamos algo grande en qué soñar. Un plan nacional práctico, serio y agresivo de reducción de la pobreza extrema y desarrollo de infraestructura puede ser la solución.



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