Miércoles 19 DE Septiembre DE 2018
Opinión

Otro Presupuesto desfinanciado

— editorial
Más noticias que te pueden interesar

El Ministerio de Finanzas Públicas ha anunciado que el Presupuesto de Egresos de 2018 ascenderá a Q83 millardos, es decir Q6 millardos más que el Presupuesto de Egresos de 2017.

Para el pago del techo de gasto en 2017 se proyectaron ingresos tributarios por la suma de Q57.9 millardos, que era optimista dado que la estimación de ingresos tributarios para este año fue Q54.4 millardos. Además, esta cifra no asume la desaceleración económica, reconocida por el Banguat y el Minfin, que se está agudizando este año, por lo que el déficit presupuestario seguramente será bastante mayor al previsto.

Eso sí, se incorporaron al presupuesto 2017 las escandalosas erogaciones por concepto de pactos colectivos de trabajo en el sector público, el multimillonario financiamiento del listado geográfico de obras de los diputados constructores, los dispendiosos programas clientelares, el reconocimiento de la multimillonaria, discrecional y opaca “deuda pública flotante”, el pago a contratistas corruptos, las transferencias multimillonarias a los opacos fideicomisos de ejecución de gasto público y a las insufribles oenegés, así como la creación de más entes burocráticos, que inciden en más gasto de funcionamiento.

Empero, no se incorporó al presupuesto la totalidad de la cuota de seguridad social que corresponde al Estado como tal y como empleador, que debe ser fijada de conformidad con los estudios técnicos actuariales del IGSS, que ordena la Constitución, lo que supuso un claro incumplimiento de deberes.

Sin duda, el Presupuesto de Egresos 2018 (Q83 millardos) inexorablemente se traducirá en otro presupuesto estatal desfinanciado, lo que supondrá la contratación de más deuda pública para cubrir el exceso de gasto y más impuestos, tal y como ha venido amenazando el Ministro de Finanzas Públicas.

En nuestra opinión, en lugar de estarse gastando más deberían adoptarse e implementarse políticas de disciplina fiscal y equilibrio presupuestario de cara al próximo futuro. No se auguran tiempos de “vacas gordas” para este año ni para el siguiente, sino más bien tiempos de “vacas flacas”, lo que podría traducirse en incertidumbre, desinversión, desempleo, frustración, conflictividad y hambre.

Por consiguiente, en vez de seguir gastando a manos llenas los impuestos de la gente, el gobierno, además de abrocharse el cincho, debería diseñar e implementar estrategias para alentar, atraer y proteger inversiones productivas y fuentes de trabajo, en vez de esmerarse en gastar más y cargar a la población con más impuestos y más deuda. Asimismo, deberían suprimirse los impuestos antieconómicos, especialmente los contenidos en el Paquetazo Tributario 2012, que han redundado en desinversión, fuga de capitales, desempleo y emigración. Asimismo, debería consolidarse la deuda pública.

Etiquetas: