Miércoles 13 DE Noviembre DE 2019
Opinión

La etérea equidad

El gasto del Estado de Guatemala es un perfecto desastre y ninguna autoridad ha mostrado interés en trabajar el tema.

 

Fecha de publicación: 31-05-17
Por: Miguel Gutiérrez del FEDES

Se ha levantado interés por el término en Guatemala (de nuevo) dada una serie de estudios que confirman que la realidad poco ha cambiado, al menos en los paralelos tropicales.

Hace décadas se encontraron hallazgos concluyentes que una equidad mínima ayuda a crecer aceleradamente (basados en las bases de datos de Summers-Herston). A partir de estos hallazgos, al menos en el ámbito de la academia, el tema de equidad es de eficiencia económica, rebasando las primitivas discusiones ideológicas del pasado que guardaban similitud a las discusiones del siglo X sobre la existencia de ombligo en los ángeles. La ideología cada vez tiene menos espacio en las ciencias económicas, espacio que ha ocupado la matemática.

Adicionalmente, desde los años noventa, la discusión de equidad dejó de ser tan gaseosa y abstracta, ya que los elegantes ejercicios, especificaron los determinantes de la equidad y crecimiento económico, tales como: educación, salud, gasto público que atiende y se focaliza en que estos dos elementos sean accesibles para los menos favorecidos. Otro tema importante es un tipo de cambio competitivo que favorezca el área rural, entre otros.

Hoy se vuelven a reexponer estos hallazgos de décadas atrás, por la enésima vez, y se redescubre la limonada, y se comentan los “innovadores” hallazgos.

América Latina ha sido por mucho tiempo la región de mayor inequidad en el mundo, y por lo tanto de magro crecimiento. Las políticas de sustitución de importaciones de CEPAL de los sesenta generaron una inequidad que no podía imaginarse después de los tiempos de posguerra. Los errores de política cambiarias de ese entonces castigaron el campo y lo empobrecieron, el gasto público concentrado en ciudades fue letal, y trajeron consigo un Estado Hood Robín (término acuñado por Lizardo Sosa), que le quita a la clase media y pobre y le da a los que tienen más riqueza. Esa es la realidad y el legado de CEPAL hasta los años ochenta, queriendo hacer un refrito mal concebido del milagro asiático.

Partiendo de esa realidad, es irresponsable hablar de equidad y crecimiento en Guatemala, si no se tocan temas concretos para implementar políticas proequidad y procrecimiento. Por ejemplo, hablar de la perniciosa y nociva reforma a la Ley de Compras y Contrataciones realizada en noviembre 2015, impulsada por el ministro de Finanzas del PP de ese entonces y una ONG llamada ICEFI (con las mejores de las intenciones, claramente).

Con ese lastre que tiene hoy la calidad del gasto en los peores niveles percibidos desde el inicio de la joven democracia de país bananero, no se puede dar un paso adelante en mejora de la calidad del gasto y por lo tanto de equidad y crecimiento. El gasto del Estado de Guatemala es un perfecto desastre y ninguna autoridad ha mostrado interés en trabajar el tema. Qué se le puede exigir a una Ministra de Salud que tiene las manos atadas a la espalda, aun así, si tuviera súper poderes más allá de la comprensión de los mundanos, que hoy está claro que no los tiene.

Para hablar responsablemente del tema de equidad en Guatemala, hay que apuntar a los temas concretos que están afectando el desempeño del Estado de Guatemala, el ente redistribuidor del ingreso por excelencia en cualquier país

El hecho de contar año y medio de un gobierno sin política económica, o política de gasto protransparente; con un Minfin anodino, más preocupado del balance diario de tuits o comentarios de Facebook y; no de qué política económica se puede aplicar de inmediato para impactar positivamente en el país, inevitablemente nos lleva a posponer las esperanzas de seriedad de abordaje de los temas económicos, al menos tres años más.