Domingo 5 DE Abril DE 2020
Opinión

En piloto automático

El presidente se ve rebasado en sus capacidades y no comprende el nuevo escenario porque su círculo más íntimo basaba la política en el modelo anterior.

 

Fecha de publicación: 31-05-17
Por: Italo Antoniotti

La situación actual del país se encuentra en un permanente limbo, un vacío de poder como el que se percibe del Ejecutivo, solo se recuerda cuando empezaba la cadena nacional en la radio, donde se transmitía marimba todo el día hasta que el inolvidable Otto René Mancilla anunciaba la nueva junta militar.

Ahora, el vacío se ha prolongado, lo único que falta es la cadena nacional y la singularidad es que durante años, no llegará el anuncio de nuestro recordado Otto René.

El Gobierno central transcurre, solo eso, transcurre; las pocas instituciones del Estado que están funcionando lo hacen con agenda propia, pues el gabinete es mera formalidad y el mandatario es una suerte de esperanto en el concierto idiomático de la política local…

El Ministerio Público marcha con tiempos propios, el espaldarazo que Thelma Aldana dio al presidente en recientes declaraciones, muestran una situación absurda, pues fue la fiscal general quien debió mitigar las afirmaciones del mandatario; que en un momento desafortunado expresó ser víctima de la dinámica imperante por el caso de sus familiares, algo paradójico, pues es él precisamente quien designa y remueve al jefe del MP.

Así mismo, los Ministerios de Gobernación, Finanzas, Salud y la SAT llevan su particular bitácora; muy alejada de Morales. El sistema corrupto paralizó la marcha, la cooptación de instituciones convirtió a la justicia en mercancía, muchos abogados basaron su éxito por los contactos en las cortes y no en su preparación académica. La SAT era una entidad subordinada al mejor postor, los juicios por evasión dormían el sueño de los justos y cuando muchos en las cortes reclamaron justicia, la mayoría de togados obedecieron a intereses sectarios.

La comunidad internacional entendió que era una oportunidad irrepetible el hecho que nuestro país se declarara incapaz de derrotar la impunidad y solicitara la formación de CICIG; el gobierno de los Estados Unidos comprendió que la porosidad en las fronteras se debe a la corrupción y como en otro artículo mencioné; es más estratégico combatir el terrorismo y narcotráfico desde la parte angosta del embudo.

¿Quién podría ser un interlocutor válido sin los actores que ahora determinan la agenda de justicia? Y si nos planteamos la ucronía de la inexistencia de la CICIG y que todo hubiese continuado como antes; entonces Colom habría caído ante un fraude como Rosenberg, los funcionarios del gobierno anterior estarían tan frescos como una lechuga y el doctor Baldizón sería presidente. ¿Esto hubiese mejorado? ¿Nuestras élites habrían hecho un acto de contrición y decidido encerrar a los corruptos? ¿Existirían fiscalías independientes y jueces que no se amedrenten ante los poderosos de siempre? Lo dudo mucho.

La agenda la llevan otros porque decidimos no querer atajar el problema. El presidente se ve rebasado en sus capacidades y no comprende el nuevo escenario porque su círculo más íntimo basaba la política en el modelo anterior. Ante ello, terminó fuera de la ecuación y es un factor irrelevante del contexto. Muchos dicen que la juntita lo tiene chantajeado, que la embajada, que la CICIG, etcétera. Lo único evidente es que se convirtió en un outsider de su propio gobierno, pues ahora las decisiones trascendentales se toman en otros lugares.

El Ejecutivo va en piloto automático, la música de marimba suena en cadena nacional y Otto René Mancilla desde los Campos Elíseos hará el anuncio hasta enero del 2020.