Viernes 16 DE Noviembre DE 2018
Opinión

El rincón de Casandra

Judaica I

— Jacques Seidner
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Trump fue a Israel y también se reunió con el presidente de la Autoridad Palestina Mahmoud Abbas. Se habló de paz, y de dos estados vecinos en mutua convivencia. Palabras al viento puesto que Trump, los israelíes y Abbas saben pertinentemente que en las circunstancias que vive actualmente el Oriente Medio no se firmará acuerdo alguno de paz firme y duradera entre israelíes y los autodenominados palestinos.

En varios artículos explicaremos porqué Israel tiene ipso iure y por tradición histórica derecho sobre la totalidad de Palestina –nombre romano de la original Judea con 1,300 años de existencia–, ahí donde los musulmanes y Mahoma surgieron a la Historia en Arabia –no en Palestina– únicamente en el siglo VII d. C. Recordemos además que el conflicto con los árabes jordanos –pueblo falsamente hoy autodenominado palestino, es un conflicto hechizo provocado y financiado por países musulmanes del mundo que rechazan de tajo la existencia de Israel.

Veamos los orígenes modernos del Estado Judío y el porqué del conflicto con los árabes establecidos en la tierra judía de Palestina.

Todo empezó con la Declaración Balfour (fechada el 2 de noviembre de 1917) que fue una manifestación formal del gobierno británico en una carta firmada por el ministro de Relaciones Exteriores británico y dirigida a Lionel Rothschild jefe de los sionistas ingleses, según la cual el gobierno británico estaría promoviendo la creación de un hogar en favor del pueblo judío en Palestina tierra tradicional de Israel. Decisión históricamente lógica.

En 1922 los británicos aceptaron el Mandato de la Sociedad de las Naciones de administrar Palestina con el fin primordial de aplicar la Declaración Balfour de 1917. Sin embargo enfrentados al terrorismo árabe –y a la vez a intereses petroleros y diplomáticos propios– los ingleses ofrecieron en 1937 una pequeña parte de Palestina para crear un estado árabe colindando con la futura parte judía. Error garrafal del Foreign Office al abrir esa puerta a un conflicto judío-árabe prácticamente oficializado por tal decisión. Los árabes rechazaron la oferta e igual siguieron haciéndolo en 1947, 2000 y 2008 reclamando desde entonces la totalidad de Palestina ahí donde los judíos nunca han rechazado sacrificar territorio por paz para una solución definitiva del conflicto. El problema de dos estados –y por ello no se ha logrado acuerdo alguno– es que todas las propuestas de paz de la comunidad internacional han surgido bajo presión de amenazas terroristas árabes y no de una negociación sincera y franca que reconozca la existencia perenne de Israel y de un deseo de paz verdadera de parte de los islámicos.

(Seguirá…)

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