Viernes 22 DE Marzo DE 2019
Opinión

Guatemala, paraíso desigual y aún más

“El principal problema de la humanidad es el terrorismo del hambre”. N. Armanian.

— Fernando González Davison
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Mientras las reformas constitucionales las evaden los sectores que han usufructuado del Estado fallido, pues el actual sistema les ha rendido buenos dividendos a costa de perpetuar la desigualdad y la pobreza, la justicia seguirá entrampada para que sirva a la minoría como siempre.

Felicito al rector de la Usac porque al fin se puso a favor de las reformas. Sino también la justicia social. De ella  se discutió por vez primera en Guatemala en los albores de la Revolución de 1944: era necesario crear un  Estado nuevo en favor de la mayorías y no de las minorías, como  señaló Juan José Arévalo. Y es que la desigualdad era tan profunda como la pobreza actual. Si bien fue una revolución urbana, la justicia social era propia de  un país rural. La Constitución de 1944 estipuló la “propiedad en función social”, limitando al propietario que actuara a su antojo. Ahora esa limitante no existe. Como muchos, celebro la lucha contra la corrupción muy decidida por la CICIG y el MP, en alianza con la SAT, y se han enfrentado a los oscuros grupos de esa minoría que ha capturado el Estado y nuestra democracia en su beneficio desde siempre (salvo de 1944-54). Hoy en a la lucha contra los corruptos deben agregarse en paralelo  las políticas públicas para reducir la desigualdad cultural, económica, social, ambiental, con la participación de la sociedad. Se requiere por ello una reforma institucional, duplicar las penas por corrupción, para generar un Estado transformado que vaya en esa dirección. Eso solo puede ser posible con un diálogo de personeros de las minorías y de las mayorías, es decir, entre la elite económica y los dirigentes campesinos, sin mediación de ningún partido, pero sí de los tanques de pensamiento. Pueden comenzar por reformas constitucionales, que incluye la lucha contra las corruptelas, y las propuestas de OXFAM, ICEFI, Nómada, Plaza Pública e idies, para mejorar los ingresos tributarios y el gasto público.

Felicito a dichos entes por haber actualizado el centenario problema central de Guatemala que es la desigualdad, a través de su programa “Paraíso Desigual”. Han recordado de nuevo, que América Latina es la región más desigual del planeta y que Guatemala es el país más desigual en dicha región. Entre los datos más relevantes que aporta un estudio de OXFAM  es que el gasto público social en relación al PIB es de 7.6 por ciento, el más bajo de los países latinoamericanos. Podría ser más bajo por  la corrupción que  ha redundado en una cada vez mayor desigualdad y pobreza. El costo de la corrupción es de un diez por ciento del PIB. Mientras tanto, en la región ha ido disminuyendo la desigualdad, en especial en Bolivia y Brasil, de una manera evidente.

Además, si la tributación en nuestro país es la más baja, habría que elevarla, apalancando un  sistema eficaz de control del gasto público,  con políticas en favor de la equidad y desarrollo sustentable. El gasto público social en relación al PIB es de 7.6 por ciento, el más bajo de la región. No puede continuar que los más ricos tributen tan poco, en particular los 260 cuya riqueza superar los treinta millones de dólares cada uno, de los cuales decenas gozan de exoneraciones fiscales o evaden por un mecanismo u otro.  Guatemala necesita cambiar  para ser menos desigual.

PD. Felicito la publicación Desde el cuartel, del coronel  activo Edgar Rubio Castañeda, que espero leer, dado que cuestiona la alianza histórica de su institución con las minorías, que es una muestra más de la desigualdad institucional.

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