Jueves 25 Mayo 2017
Opinión

El Ejército se atrinchera

Las autoridades militares, en vez de ponerse a la altura de los nuevos tiempos, siguen negando rotundamente los crímenes que cometieron a lo largo del conflicto armado.

 

— Miguel Ángel Albizures

El Artículo 35 de la Constitución de la República, que referente a que la emisión del pensamiento se puede ejercer por cualquier medio y sin censura previa, le importa poco a las altas autoridades del Ejército, lo cual está comprobado en múltiples hechos represivos en contra de miembros de la institución que se han atrevido a hablar o escribir sobre aspectos negativos de la institución que les constan. Ese derecho, en la institución armada, existe para quienes la elogian y es hasta motivo de reconocimientos o ascensos, pero calabozo o baja de sus filas para que quienes expresan públicamente su opinión sobre los grupos paralelos existentes o las atrocidades cometidas por miembros del Ejército durante el conflicto armado.

Recientemente se publicó el libro Desde el cuartel, otra visión de Guatemala, del coronel Edgar Rubio Castañeda, motivo por el cual ha sido llamado a una “Junta de Honor” que se supone se realizó ayer para que presentara pruebas de descargo sobre las acusaciones, que de plano le hicieron por la publicación del libro. Todo el contenido del libro, de plano no les es grato a las altas autoridades del Ejército, pero posiblemente lo que menos les gusta sean algunos capítulos como: II. El Estado, la oligarquía y los gobiernos, el IV. El secuestro y la extorsión de la deuda interna, (terrorismo financiero oligárquico). El VI. “El Ejército de Guatemala: La relación de los generales con la oligarquía”.

Las autoridades militares, en vez de ponerse a la altura de los nuevos tiempos, siguen negando rotundamente los crímenes que cometieron a lo largo del conflicto armado, así como la estrecha relación que han mantenido con la oligarquía a la cual, incondicionalmente, siguen sirviendo. Para la cúpula del Ejército es lógico defender, proteger y hasta pasarle su salario mensual a cualquier militar que asesinó a un líder comunitario, a un obispo o un periodista o aquellos que saquearon las arcas del Estado, pero jamás aceptar que uno de sus miembros exprese públicamente lo que medio mundo sabe. Hoy le tocó el turno al coronel Rubio Castañeda, pero en julio de 1998, el coronel Otto Noack fue metido en un calabozo y dado de baja por haber afirmado que “Nosotros nos excedimos; tenemos que reconocer que muchas de nuestras operaciones causaron efectos que hoy son lamentables, que no los vamos a poder resarcir. Por lo menos debemos tener el coraje de aceptarlo pública y abiertamente” e incluso dijo que en algún momento tenían que enfrentar procesos jurídicos, lo cual está sucediendo con algunos de los responsables. No es raro que el coronel Rubio sea enviado a un calabozo por decir grandes verdades y ojalá que las nuevas generaciones de militares, se den cuenta de lo que hace su institución y luchen por transformarla. Gracias a esas actitudes represivas, el libro se venderá quizá el triple de lo esperado.