Sábado 15 DE Diciembre DE 2018
Opinión

Hablando sobre monopolios y la protección al consumidor

“A pesar de que existe casi un reconocimiento general sobre la necesidad de un marco jurídico en la materia, se puede comprobar una lentitud en la elaboración de la legislación antimonopolio o de competencia. Su discusión es muy reciente en la región y adolece de un amplio debate, y de escasa participación por parte de los agentes económicos y empresariales” (Edgar Reyes Escalante Boletín Latinoamericano de Competencia, febrero de 2003).

— Edgar Balsells
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El día de mañana estaremos temprano, en un foro-desayuno en el Hotel Panamerican, hablando de la temática anunciada en esta columna. Me invitan a tal reunión los colegas del IPNUSAC y los del Instituto Guatemalteco de Economistas –IGE–, y me piden hacer extensiva la invitación al público pensante del país, preocupado por los asuntos públicos.

La actualidad es oportuna, y como también estará el diputado Carlos Barreda, ponente de la Iniciativa de Ley 5074 sobre Ley de Competencia, bien vale la pena reflexionar sobre la importancia de tal cuerpo legislativo, encargado de frenar abusos de bancos, supermercados, emisores de tarjetas de crédito, productores y distribuidores de gas, droguerías, y demás.

Platicando con los colegas del IGE, el sábado pasado, recordamos el legado del economista fallecido Edgar Reyes Escalante, quien estuvo al frente de la Dirección de Promoción de la Competencia del Ministerio de Economía durante largos años, en los que iban y venían los consultores expertos en el tema; intentando convencer al país sobre la necesidad de regular los monopolios, dados los abusos que la teoría económica muestra sobre los efectos perjudiciales al libre comercio, causados por el dominio de los mercados no competitivos.

Poco antes de morir Reyes Escalante, tuve el privilegio de ser invitado por la Universidad Rafael Landívar a un seminario sobre la protección al consumidor y el reforzamiento de la competencia, dictado por él y sus compañeros de trabajo del Ministerio de Economía.

En esa oportunidad Reyes disertó sobre la temática que no da lugar a mentes improvisadas, y que se auxilia del análisis microeconómico y las matemáticas para demostrar prácticas abusivas. En efecto, en mis archivos encuentro parte de su plática: la competencia estática y dinámica, la concentración de los mercados y las versiones modernas de regulación económica en los grandes centros internacionales. Aquí el tema económico está antes que el jurídico.

Tal y como lo dijimos en una columna ya hace algún tiempo: Los ministerios de Economía en América Latina, así como los entes de planificación, y no digamos los ministerios de Finanzas Públicas y de manejo de la cuestión económica, están de nuevo llamados a tener en su seno mentes y conciencias como las de Edgar, actuando de manera independiente y con aguda preocupación por los problemas más ingentes que afectan la economía de los hogares guatemaltecos.

Y es que transitar a la competitividad internacional, sin haber pasado por la competencia interna, es algo así como mandar a cualquiera de nuestros alicaídos clubes de fútbol a jugar en la UEFA europea el campeonato 2017-18.

Por eso nos interesan estos temas, y también porque luego de haber culminado la Iniciativa de Ley 5074, la actual Comisión de Economía del Congreso se dio a la tarea de hacerle una gran cantidad de remiendos al citado cuerpo legislativo, los que deben ser espulgados para poder concluir si son beneficiosos o perjudiciales para una futura institucionalidad de la Competencia.

Vale decir que, tenemos la vergonzosa posición de ser uno de los pocos países de América Latina que no cuenta con Ley de Competencia de mercados y que ha sido la Comunidad Europea la que hoy nos exige tal legislación para comerciar con tal bloque. Lléguense muchá.

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