Lunes 12 DE Noviembre DE 2018
Opinión

Sitiados

Por el abandono y el crimen.

 

— Álvaro Castellanos Howell
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Hasta hace no mucho tiempo, yo solamente asociaba la palabra “Tajumulco”, con el volcán más alto de Centroamérica. Con sus 4 mil 220 metros de altura y sus par de cúspides, dicen los conocedores que se tienen vistas inmejorables de los dos países unidos por sus faldas.

Pero hoy, Tajumulco lo asocio a algo menos atractivo. Casi pavoroso.

Ixchiguán, no digamos.

Es más pavorosa aún mi indiferencia sobre esta zona del país, tan pegada a México. Confieso que jamás, tan siquiera, la he transitado. Ni siquiera sabía que entre esos dos municipios de San Marcos, existe una inveterada lucha territorial.

No es sino hasta la declaratoria del estado de sitio, confirmado ya por el Congreso, que empieza uno a tomar conciencia de lo aterrador que ha de sentirse el abandono en el que viven nuestros connacionales de esa región.

Recordemos algo básico: un estado de sitio es el segundo en gravedad, entre los cinco estados de excepción del régimen constitucional pleno. Solamente el estado de guerra es más dramático, y el de sitio es un estado casi de guerra y militarizado. Es por ello que se permite la intervención del Ejército, dentro de las facultades que tiene el Organismo Ejecutivo en una situación extrema como esta.

Una vetusta Ley de Orden Público, ni siquiera plenamente compatible con la Constitución, permite declarar estado de sitio por actos que equivalen a guerra civil.

¿Nos damos cuenta de la seriedad de lo que está pasando en nuestro país?

En una noticia de ayer en este matutino, se leían expresiones como estas: “Vecinos abandonan casas por enfrenamientos”; “ Los niños han estado encerrados”; “Las trincheras e impactos de proyectiles de armas de grueso calibre en varias casas de Ixchiguán y Tajumulco… son los indicios de un conflicto de más de 80 años”. Nada que “envidiar” a noticias de países asediados por el terrorismo y la guerra.

La siembra de amapola y la presencia del crimen organizado terminan de ponerle la máxima complejidad posible a este infortunio.

No sé qué logrará el Gobierno en 30 días, o sus posibles prórrogas, ante casi un siglo de abandono y de total ausencia institucional. Pero, los ciudadanos, ¿estamos conscientes que es nuestro país el que cruje? El estado de sitio podrá ser puntual, por ahora, en esos dos municipios, pero ¿no será que realmente somos todos los guatemaltecos los que estamos “sitiados”? ¿Cuáles son las verdaderas causas de la crisis? ¿Estarán concentradas solamente en San Marcos?

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