Lunes 20 DE Mayo DE 2019
Opinión

La OMS y Guatemala

Quienquiera que dirija la OMS debe poseer probada experiencia en la tarea de responder a emergencias, y debe comprometerse con los derechos humanos.

Fecha de publicación: 17-05-17
— Doctor David Nabarro*

Cuando decidí convertirme en médico me propuse ser un profesional que brindara buena calidad de atención a las personas necesitadas, que las mantuviera sanas y previniera cualquier enfermedad debilitante. Al trabajar durante muchos años alrededor del mundo me he dado cuenta que cada país tiene necesidades muy distintas, pero esos propósitos que dan vida a la carrera de un médico, prevalecen.

Durante mi visita a Guatemala en marzo pude ver cómo varios sectores, desde el Gobierno al sector privado, suman esfuerzos para atender las necesidades en salud. En el Hospital San Juan de Dios fui testigo de ese tenaz esfuerzo de la Ministra de Salud para llevar más y mejor atención a quienes la necesitan. Y me conmovió el empeño de los médicos locales y extranjeros, y sus equipos, para dar todo lo mejor de sí.

Al igual que otros países, Guatemala enfrenta un número cada vez mayor de las llamadas enfermedades no transmisibles o vinculadas al estilo de vida, como la diabetes, la obesidad o el cáncer. La batalla contra la desnutrición también es un frente abierto en el que he visto avances importantes desde que entre 2010 y 2014 trabajé con el país para encontrar soluciones multisectoriales a este problema. Pero la tarea continúa.

Un actor global clave para alcanzar estos objetivos es la Organización Mundial de la Salud (OMS), que ayuda a los países a resolver cuál es la mejor forma de organizar los servicios de salud para su gente, y cómo mantener saludables a las personas. También asiste en los brotes de enfermedades infecciosas y ofrece su experiencia en el tratamiento y prevención de enfermedades de más larga duración.

Quienquiera que dirija la OMS debe poseer probada experiencia en la tarea de responder a emergencias, y debe comprometerse con los derechos humanos. Un candidato ideal también debe contar con la experiencia científica necesaria y ser capaz de trabajar con líderes mundiales y políticos, además de estar familiarizado con las complejidades del sistema de las Naciones Unidas.

Ser Director General de la OMS es una función exigente e importante. Es una enorme tarea, de interés para todas las personas de todo el mundo, incluidos los habitantes de Guatemala. La totalidad de los 50 países en los que tuve la suerte de trabajar contribuyeron a formar a la persona que soy. Y hoy quisiera contribuir a desarrollar la Guatemala del futuro así como la salud de su gente, especialmente de mujeres y niños.

Yo trabajé en la ONU más de 15 años, tanto con líderes como con organizaciones comunitarias, tanto en la primera línea como en el trazado de las políticas. Me desempeñé con éxito bajo el mandato de varios secretarios generales de la ONU, encargándome de la lucha contra el ébola, la seguridad alimentaria, el problema de la desnutrición –trabajando de cerca con Guatemala–, y la gripe aviar.

Tengo la profunda aspiración de ayudar a las personas y lograr que alcancen su máximo potencial. Sea trabajando más para prevenir enfermedades como la diabetes o la obesidad, o ayudando a combatir la desnutrición, la OMS tiene mucho que ofrecer a Guatemala. La OMS es una organización fundamental para un mundo saludable, y yo tengo el deseo ferviente de lograr que sea capaz de alcanzar resultados beneficiosos para el pueblo guatemalteco. Hacer más para afrontar este desafío es una de mis máximas prioridades que quisiera desarrollar como Director General de la OMS.

* Candidato del Reino Unido para Director General de la OMS