Sábado 22 DE Septiembre DE 2018
Opinión

Prosperidad y cooperación

— Editorial
Más noticias que te pueden interesar

Según ha trascendido, el Plan de la Alianza para la Prosperidad del Triángulo Norte experimentará modificaciones. Si bien estas no son de fondo, sí son de forma para alinear este plan con el cambio de discurso económico en la Casa Blanca y el escepticismo que el nuevo gobierno ha mostrado respecto de muchas decisiones de la administración de Obama. Esta revisión es una nueva oportunidad para que las autoridades locales reconozcan que en problemas de este tipo no basta con tener un gran corazón y buenas intenciones; hacen falta, sobre todo, buenas ideas acerca de cómo lograr el progreso económico del país, en especial de las regiones que más migrantes expulsan hacia EE. UU. Un requisito mínimo y obvio que muchas veces se queda en un segundo o tercer plano cuando se cree que los problemas de pobreza se resuelven únicamente por medio de mayor gasto público e intervención estatal; visión claramente contraria a los nuevos aires que ahora soplan en Washington y que, tarde o temprano, deberían permear la forma en que la cooperación norteamericana toma forma en el país.

Como ha sido mencionado tantas veces, no basta con tener detallados diagnósticos de los problemas e ingeniosas soluciones; hace falta también considerar el papel que deben jugar las más altas autoridades liderando el plan y facilitando el trabajo de los responsables específicos; la necesidad que el personal adecuado esté al frente de la implementación del plan y que cuenten con los recursos adecuados y la autoridad necesaria para tomar las decisiones que se requieran. De la cooperación internacional poco se puede esperar si esta no se incorpora de manera efectiva a las prioridades nacionales y complementa los esfuerzos nacionales que ya se hacen en estos campos. En el caso de este plan, quizá lo más importante de entender sea que, aun cumpliendo a cabalidad los requisitos antes mencionados, no se tendrá éxito si no se transforma en una plataforma que permita a Guatemala promover nuevas inversiones, generación masiva de empleo en todo el país y mejores condiciones de negocios. Salvando las distancias, más que algunos cientos de millones de dólares, lo que Guatemala necesita de este plan es promover que en el país se implementen algunas de las medidas que la administración Trump-Pence planean utilizar para fortalecer su economía.

Etiquetas: