Domingo 24 DE Marzo DE 2019
Opinión

Sáhara: una esperanzadora resolución del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas

La resolución una vez más subraya la importancia fundamental del hallazgo de una solución política.

 

— Tarik Louajri*
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El viernes 28 de abril pasado, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas adoptó, unánimemente, la Resolución 2351 prorrogando por un año más el mandato de la Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum del Sáhara Occidental (MINURSO) y “reafirmando su compromiso de ayudar a las partes a alcanzar una solución política justa, duradera y mutuamente aceptable” y “reiterando su llamamiento a las partes y a los Estados vecinos para que cooperen más plenamente con las Naciones Unidas y entre sí e intensifiquen su implicación para poner fin a la actual situación de estancamiento y avanzar hacia una solución política.

Esta resolución, viene, una vez más, a confortar la posición del Reino de Marruecos que no ha cejado en su empeño, desde siempre y sobre todo desde 2007, de convencer a la comunidad internacional de que este artificial conflicto solo tenía una vía de solución, y es la negociación entre todas las partes implicadas. Pretender a estas alturas defender otras opciones dudosas y poco fiables es una dilatación que no lleva a ninguna parte.

La resolución una vez más subraya la importancia fundamental del hallazgo de una solución política. Objetivamente, el plan de autonomía presentado por el Reino de Marruecos y apoyado por una gran parte de la comunidad internacional es la opción practica objetiva y realista para alcanzar este fin y por ende, garantizar a toda la región la estabilidad, la paz y la prosperidad. No en vano la resolución subrayó la preeminencia de dicha proposición: “Tomando nota de la propuesta presentada al Secretario General por Marruecos el 11 de abril de 2007 y acogiendo con beneplácito los serios y creíbles esfuerzos de Marruecos por hacer avanzar los procesos hacia una solución…”.

Es menester insistir sobre la referencia hecha en la resolución al carácter regional del diferendo sobre el Sáhara, y consagrando el papel de Argelia invitándola a asumir sus responsabilidades implicándose directamente en el proceso de negociaciones y dejando la política de disimulación a través de la cual intenta soslayar dicha responsabilidad.

Otro tema de vital importancia en todo este proceso es el de los Derechos Humanos, y sobre el cual pretenden los separatistas del Polisario y sus acólitos, montar sus estrategias para denigrar la imagen de Marruecos, la Resolución ha vuelto a dar a Marruecos dividendos muy apreciables: “Acogiendo con beneplácito, a este respecto, las medidas e iniciativas recientes adoptadas por Marruecos y el papel desempeñado por las Comisiones del Consejo Nacional de Derechos Humanos en Dajla y El Aaiún, y la interacción que mantiene Marruecos con los procedimientos especiales del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas”.

Resta saber a este aspecto qué es lo que está pasando en realidad en los campamentos de refugiados de Tinduf, donde una parte de la población saharaui está siendo sometida a una tortura física y psicológica de gravedad. Pensamos que ya es hora de que el gobierno de Argel permita a las autoridades internacionales competentes entrar a estos campamentos y enterarse con exactitud de lo que ahí está sucediendo y efectuar el censo correspondiente. A propósito de dicho censo, el Consejo ha sido más claro y contundente sustituyendo el término de “invitando”, que utilizaba en años anteriores, por el término de “insistiendo” en el despliegue de esfuerzos para efectuarlo.

Argelia, el frente Polisario y los pocos países que aún siguen aferrándose a la opción trasnochada, y plenamente superada por los acontecimientos, del referéndum de autodeterminación del mal llamado pueblo saharaui, están llamados a adoptar una visión realista y comprometida. Tenemos nuevamente un año y por consiguiente una nueva ocasión para adoptar una actitud más objetiva, más pragmática y más consecuente. Marruecos seguirá como lo ha hecho siempre, abierto al diálogo, a la negociación y a la búsqueda de una solución definitiva, justa y mutuamente aceptada en el marco de su soberanía y de su integridad territorial.

Cabe señalar en este sentido que no es en balde que las disposiciones relativas al Sáhara marroquí contenidas en la Ley Presupuestaria del ejercicio 2017 de Estados Unidos, adoptada por el Congreso y promulgada, el viernes pasado, por el Presidente Donald Trump, estipulan que los fondos destinados a Marruecos sean utilizables en el Sáhara marroquí. En efecto la Ley dispone que “los fondos destinados (a Marruecos) bajo el Título III… deben ser disponibles a la asistencia en el Sáhara Occidental”.

El informe acompañando dicha ley afirma, sin ambigüedad, el apoyo del Congreso americano a la Iniciativa marroquí de autonomía y subraya que “el Secretario de Estado deberá perseguir una solución negociada de este diferendo, en conformidad a la política de Estados Unidos de apoyar une solución basada en una fórmula de autonomía bajo soberanía marroquí”.

Esperemos que nuestros países amigos de América Central, inclusive los que siguen siendo reticentes a este respecto, puedan brindar su apoyo a este proceso para alcanzar una solución justa y consensuada.

*Embajador del Reino de Marruecos

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