Martes 18 DE Junio DE 2019
Opinión

Graduaciones (2)

Era de emprendimiento e innovación.

 

Fecha de publicación: 12-05-17
Por: Roberto Moreno Godoy

James Thompson, encargado de innovación y de transferencia de tecnología en la Universidad de Notre Dame, se dirigió a la concurrencia, preguntando a los estudiantes cuántos estudiaban ingeniería. Luego les contó una breve historia, parecida a la siguiente. Les dijo que había una ingeniera caminando por el bosque, cuando de pronto bajó su vista y vio un sapo en el sendero. Para su sorpresa, el sapo le habló con entusiasmo y le dijo que se trataba de un galán encantado, pero que, si lo besaba, se convertiría de nuevo en hombre, que se casaría con ella y que le haría feliz para siempre. La ingeniera le observó con asombro, abrió su mochila con agilidad, se agachó y metió al sapo en la misma con prontitud, antes de que se escapara. El sapo, sorprendido al encontrarse atrapado dentro de la mochila, le habló más recio y le reiteró lo dicho: “¿No oíste? Soy un caballero hechizado y si me besas me convertiré en el hombre de tus sueños, me casaré contigo y te haré feliz para siempre”. La ingeniera no le prestó atención y siguió su camino. El frustrado sapo le gritó de nuevo, buscando que le sacara de su confinamiento. Sin embargo, la joven no atendió su llamado. Él insistió, repitiendo de nuevo la historia. Finalmente, la ingeniera sacó al sapo y le dijo: “Sabes, le confió, en Guatemala hay muchos hombres guapos y no necesito romper ningún hechizo para casarme y ser feliz. Sin embargo, lo que es definitivo es que no hay otros sapos que hablen. Tú eres el primero con el que me he topado en mi vida, por lo que prefiero quedarme con el sapo”. El corolario de la historia, según Thompson, es que los innovadores se parecen mucho a la ingeniera de la historia, prefieren lo novedoso a lo común. Ellos ven el mundo con una mirada diferente, con ojos que están permanentemente buscando una necesidad y pensando en formas creativas para atenderla. Ellos no se conforman con lo que otros consideran convencional. Son distintos. Piensan diferente. Los ingenieros están al acecho de necesidades y de soluciones. Una vez idean algo, prenden la chispa del proceso de innovación y emprendimiento, hasta materializar sus proyectos en un producto tangible. Les habló de unos estudiantes de la Universidad de Utah, a la que estuvo vinculado por varios años, quienes desarrollaron un cargador de celular basado en la estufa pequeña que usan los exploradores para acampar. También mencionó a estudiantes de ingeniería química de la Universidad del Valle, quienes diseñaron, construyeron e instalaron un sistema único de purificación de agua en una comunidad rural y el proyecto que ejecutan con la Municipalidad de Guatemala para convertir aceite usado para producir biodiésel para el transporte público. Con ello concluyó que la capacidad creadora y la innovación ocurren en todo sitio. Solo se requiere un cambio de mentalidad y una forma distinta de abordar los problemas. Finalmente, conminó a los jóvenes profesionales a ser inventores y emprendedores. Les recordó que en lo sucesivo el mundo no cambiará a un ritmo tan lento como lo hace en la actualidad. Les dijo que, si ellos piensan que los cambios son acelerados, deben esperar a ver lo que se avecina en el futuro, que no esperen a que otros tengan ideas y que las pongan en práctica, que asuman el reto hoy mismo.

James Thompson compartió este mensaje con graduandos de las Facultades de Ciencias y Humanidades e Ingeniería de la Universidad del Valle hace algunos días. De manera afín a estos planteamientos, el otro orador invitado en dichas ceremonias de graduación fue el doctor Diego Archila, biólogo egresado de la UVG y actualmente investigador y docente de su Alma Máter. Indicó a los nuevos profesionales que ellos son un orgullo para sus padres, hermanos, familiares, amigos, compañeros y profesores, así como para su Universidad y para el país. Les dijo que han demostrado tener coraje para poder superar los obstáculos que encontraron, habiendo sustentado su actuación en la búsqueda permanente de la excelencia. Recomendó a los nuevos profesionales que, al iniciar esta nueva fase de sus vidas, hicieran las cosas un paso a la vez, pues el camino hacia el éxito rara vez será una línea recta. La mayoría de las veces es una ruta llena de garabatos y esto no significa que no puedan alcanzar la meta que han añorado. También les instó a no dejarse intimidar por alguien con muchos títulos o por expertos en algún tema, pues, aunque estén recién graduados, sus ideas tendrán su peso propio. Finalmente, les recordó que tenían permitido fallar, que caminaran con virtud y sabiduría para poder enfrentar cada problema que se les presentara en la vida. Concluyó reflexionando con ellos que con toda seguridad caerían en algún momento, pero que siempre tendrían la opción de volverse a levantar y que cada fracaso les haría más fuertes y más sabios para seguir adelante.