Martes 10 DE Diciembre DE 2019
Opinión

Ayer tuve un sueño

Por la reforma del Artículo 209 de la Constitución.

 

Fecha de publicación: 12-05-17
Por: Fernando González Davison

A mis sesenta y ocho años, siendo mediodía, envuelto en mi ropa de diario, pantalón beige, camisa celeste a cuadros, chaleco y zapatos de cuero, camino por el centro de la ciudad. De pronto soy levitado mientras me succiona una fuerza desconocida hacia las nubes. Al rozarlas, pude ver hacia abajo los edificios pequeñitos mientras la urbe comenzaba a alejarse y yo a elevarme más hacia la estratósfera. Aturdido por ese giro, entré al espacio exterior pensando que había muerto o moriría en un rato a falta de oxígeno.

Pero, qué va, continué yendo a la termosfera y más allá, donde se hizo la noche y quedé encantado por el brillo del cosmos. Surqué algunos planetas, estrellas y galaxias desconocidas, protegido por un halo imperceptible, viendo figuras y brillos entre nebulosas y hoyos negros, que en espiral comían todo a su paso, mientras el infinito parecía abrirse en su profundidad. Al atravesar rocas, polvos y anillos fluorescentes de hielo… me dije “Yo ya estoy muerto” porque quizás esto es lo que ven los que han fallecido. Pero dudé, pues esto iba más allá de la imaginación. Recordé que una vez sufrí un accidente en moto cuando era joven y perdí el conocimiento. En ese lapso me vi conduciendo la moto a más de ciento cincuenta kilómetros por hora sobre una carretera recta de asfalto negro sin autos ni gente, las llantas girando sobre la línea blanca al medio, en gran silencio, como si no tuviera motor, sin viento, sin un pelo en movimiento, viendo al fondo una espeluznante bruma gris… De pronto desperté… Y, estando por llegar a otra galaxia, vi grandes explosiones potentes de energía.

Cerré los ojos rodeado por infinitas moléculas multicolores. Pero, al abrirlos, me encontré parado en la cima de una colina frente a un bosque de cipreses y pinos de Alta Vista bajo el cielo celeste nubado.

Respiré a todo pulmón. Y oí el canto de Los Iracundos “Y la lluvia caerá, luego vendrá el sereno”. Enseguida, Los Pasos entonaron “Ayer tuve un sueño… fue sensacional, los pueblos vivían en paz… y respiré felicidad”.