Martes 18 DE Septiembre DE 2018
Opinión

El sistema meritocrático de la corrupción

Vemos cómo todavía la estructura de incentivos y premios funciona a favor de la corrupción.

— Manfredo Marroquín
Más noticias que te pueden interesar

En Guatemala el costo de ser corrupto era cercano a cero. En cambio, los incentivos para serlo son abundantes y estaba un 99 por ciento asegurado gozar de los bienes mal habidos sin temor a ser castigado ni judicial ni socialmente. Ese sistema de regentear el aparato público es el que por primera vez ve amenazado su funcionamiento y activa resistencias negándose a ceder espacios que por décadas han sido fuentes inagotables de enriquecimiento ilícito.

Los tres pilares clave para instaurar el régimen de corrupción e impunidad en el país son: el sistema de servicio civil, el sistema de compras y contrataciones públicas y el régimen de financiamiento electoral. Ha sido aprovechando las debilidades de estos tres sistemas que las redes de corrupción y crimen organizado lograron cooptar la mayoría de la institucionalidad pública haciéndola afín a sus intereses. Mediante el primero logran ubicar a sus mejores cuadros en puestos estratégicos, con el segundo se agencian de ganancias millonarias, y por último, mediante el tercero, invierten un mínimo porcentaje de lo ganado en campañas electorales que les asegura mantener el control mediante puestos clave, asegurando la sostenibilidad del modelo.

El viernes pasado en un episodio digno de un guion fílmico satírico, fue capturado en pleno acto electoral Oscar García Quemé, justo cuando se contaban los votos que le daban la victoria como presidente del Colegio de Economistas, una instancia clave en el andamiaje del proceso de postulación para elegir Contralor General. El presidente electo del gremio profesional de economistas es acusado de formar parte de una estructura que saqueó millones de quetzales del presupuesto destinado a la Policía Nacional Civil, cuando se desempeñó como viceministro administrativo de Gobernación, durante el gobierno patriota.

De no ser por la investigación criminal que se lleva a cabo, el frustrado profesional estaría ahora gozando del título de presidente del gremio de economistas y, seguramente, aumentando su poder de influencia como pieza clave para colocar al próximo Contralor de Cuentas, asegurando entre otras cosas la impunidad de muchos actos de corrupción influenciando los procesos de auditoría gubernamental.

Vemos cómo todavía la estructura de incentivos y premios funciona a favor de la corrupción, dada la ausencia de reformas integrales en el servicio civil, las contrataciones públicas y el financiamiento electoral que, pese a que estos dos últimos fueron reformados en el 2015, las reformas no representaron un cambio sistémico. De hecho, uno de los principales motivos por los cuales profesionales con destacada trayectoria no se postulan a cargos de dirección gremial, es precisamente el exagerado formalismo de los procesos de elección y la nula transparencia para asegurar elecciones limpias, que normalmente son ganadas por aquellos que disponen de cuantiosos recursos que invierten en la campaña sin rendir cuentas del origen de los mismos.

El buen profesional sabe que en ese sistema sus cualidades no compiten y son el dinero y los formalismos los que determinan la selección. Más extendidamente funciona igual en la contratación de personal en las dependencias públicas que al no tener metas ni resultados esperados definidos en su desempeño, son los objetivos de las redes de corrupción y el crimen organizado los que logran imponerse y premiar a quienes sirven bien a dicho sistema, mientras el buen servidor público no conoce un aumento salarial ni ascensos por su desempeño.

La experiencia en sistemas de administración pública que buscan la excelencia es asegurar un estricto y riguroso reclutamiento del recurso humano con mediciones claras de su desempeño, y una expulsión y salida ágil y fácil del personal que infringe las normas y falta a su servicio. En Guatemala hacemos exactamente lo contrario.

Seguir gobernados por este sistema, sea de izquierda o derecha el partido de turno que lo regente, nos garantiza profundizar la crisis permanente en que vivimos. Por primera vez en nuestra historia, se dan sanciones judiciales y sociales a operadores del sistema de corrupción que se saben piezas de un engranaje que sigue intacto y que mientras no seamos capaces de reformar integralmente, será como seguir chapeando la maleza en terreno baldío.

Etiquetas: