Sábado 18 DE Noviembre DE 2017
Opinión

¿Una asamblea constituyente en Venezuela?

El poder constituyente radica en el pueblo. .

 

— MARIO FUENTES DESTARAC
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El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, ante la profunda crisis política que vive el referido país sudamericano, ha decidido convocar a una asamblea nacional constituyente, con el objeto de “transformar el Estado, crear un nuevo ordenamiento jurídico y redactar una nueva Constitución”.

La Constitución de Venezuela establece: “El pueblo de Venezuela es el depositario del poder constituyente originario. En ejercicio de dicho poder, puede convocar a una Asamblea Nacional Constituyente con el objeto de transformar el Estado, crear un nuevo ordenamiento jurídico y redactar una nueva Constitución”. Asimismo, determina que “La iniciativa de convocatoria a la Asamblea Nacional Constituyente podrá hacerla el Presidente o Presidenta de la República en Consejo de Ministros (…) El Presidente o Presidenta de la República no podrá objetar la nueva Constitución. Los poderes constituidos no podrán en forma alguna impedir las decisiones de la Asamblea Constituyente (…)”.

El poder constituyente es la voluntad suprema, legítima y soberana del pueblo, que le permite autogobernarse y fundar y organizar un Estado que garantice a los habitantes la vida, la integridad personal, la libertad, la seguridad y la igualdad, que se rija por leyes legítimas, generales, abstractas, razonables y coercibles, cuya finalidad sea la realización de la justicia y la consecución del bien común y la paz social.

De suerte que el poder constituyente radica en el pueblo y se manifiesta de manera directa, a través de referendos o consultas populares, o de manera indirecta, por medio de la elección de legítimos representantes en comicios libres, limpios y justos, basados en un efectivo sufragio, que se reúnen en asamblea constituyente.

El poder constituyente decreta la Constitución, que es la norma suprema del Estado, que contiene los derechos fundamentales y programáticos de las personas, así como los principios democráticos y republicanos; y, asimismo, establece la delimitación y determinación de las funciones y competencias de los órganos, instituciones y entidades estatales.

Tradicionalmente, el poder constituyente, por vía indirecta, se ha conformado e instalado con diputados electos entre candidatos postulados por partidos políticos. No obstante, Maduro, en un discurso pronunciado el pasado

1 de mayo, expresó: “Convoco una Constituyente ciudadana, no una Constituyente de partidos ni élites, una Constituyente ciudadana, obrera, comunal, campesina, una Constituyente feminista, de la juventud, de los estudiantes, una Constituyente indígena, pero sobre todo, hermanos, una Constituyente profundamente obrera, decisivamente obrera, profundamente comunal. Convoco a los comuneros, a las misiones”.

De suerte que el gobernante Maduro pretende convocar a una asamblea nacional constituyente comunal, o sea conformada con representantes de las comunas organizadas por el régimen chavista, y sectorial, es decir integrada con representantes de sectores controlados por el régimen chavista. Esto supone una integración de la asamblea con representantes no electos por todos los ciudadanos, de corte corporativista político.

No obstante, la Constitución de Venezuela establece: “Todos los ciudadanos y ciudadanas tienen el derecho de participar libremente en los asuntos públicos, directamente o por medio de sus representantes elegidos o elegidas”. Asimismo, dicha Constitución dispone: “El sufragio es un derecho. Se ejercerá mediante votaciones libres, universales, directas y secretas. La ley garantizará el principio de la personalización del sufragio y la representación proporcional”.