Domingo 18 DE Noviembre DE 2018
Opinión

Los moderados deben desplazar a sus radicales

El reto depende de buscar consensos entre los moderados de cada sector y en marginar, cada quien, a su grupo de radicales trasnochados.

 

— Richard Aitkenhead Castillo
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Esta semana tuve oportunidad de participar en un encuentro que reunía a destacadas mujeres y hombres preocupados por la situación que atraviesa Guatemala, quienes se reunieron para buscar ideas, proyectos o acciones que pudiesen apoyar un relanzamiento del espíritu ciudadano, incluyente, positivo y soñador, que experimentamos hace un par de años en esa imponente ola de rechazo a la corrupción y la impunidad. Fue refrescante, ilustrativo y esperanzador.

Entre las frases acuñadas en el encuentro, hubo una que decía “los moderados deben desplazar a sus radicales” que me pareció contundente y reveladora. Desde siempre, en Guatemala los radicales han tratado de imponer sus agendas y con ello han ocasionado rupturas democráticas, confrontaciones internas y, sobre todo, temores profundos al cambio. Han ocasionado que el guatemalteco sea parco en comprometerse y que acompañe la crítica general pero que no se involucre en la búsqueda de nuevas opciones, ni participe en los procesos de cambio. Teme siempre que los radicales aprovechen el proceso y lo desvirtúen.

Al inicio del proceso de cambio hay entusiasmo y apoyo, como el reflejado en las calles del país en el 2015. La esperanza de un período de cambios positivos estaba presente. La aplicación de la justicia a los corruptos era un estandarte con mucho apoyo. Con el tiempo y la diversidad de los procesos judiciales, actuaciones un tanto excesivas por parte de los líderes del proceso, unidas a un creciente número de acusados y de medios de comunicación que condenan a priori a todo sindicado, han menguado el apoyo incondicional. En las reformas constitucionales, al inicio el tema conflictivo fue la reforma del Artículo 203 que exacerbó las tensiones y los temores étnicos en el país. Los moderados de los pueblos indígenas, con muestra de madurez, solicitaron retirar el artículo a pesar de los gritos de sus radicales. Pese a ello, se sigue sin acuerdos y los radicales están ganando la partida.

La agenda de Gobierno está estancada. Pasan muy pocas cosas y los enfoques siguen siendo tradicionales. Temas como el ataque a la pobreza extrema y la desnutrición no avanzan con la fuerza requerida. Cada día la infraestructura se deteriora más y el caos vial sigue avanzando con el costo de millones de horas perdidas para los guatemaltecos de todos los estratos sociales. Vuelven las ideas de amnistías fiscales parciales. Siguen a la orden del día los parches y ante la crisis se busca más salir del atolladero que de promover cambios reales.

La historia se repite. Los temores nos inmovilizan. Los radicales nos enfrentan. No podemos alcanzar acuerdos ni en temas de justicia, menos en temas de combate a la pobreza, de mejora de la infraestructura, de política económica o de reforma política. El reto depende de buscar consensos entre los moderados de cada sector y en marginar, cada quien, a su grupo de radicales trasnochados.

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