Jueves 1 DE Octubre DE 2020
Opinión

Aplicación de justicia

Yo lucharé porque se haga justicia y se aplique por igual a todos, sin excepciones.

Fecha de publicación: 06-05-17
Por: Jaime Arimany

La población guatemalteca consciente de la situación que está viviendo nuestro país, al ver las propuestas de cambios a la Constitución de la República, tomando las instituciones que han estado trabajando durante años, dizque buscando la justicia, pero haciendo discriminaciones según el pensamiento ideológico que tienen las personas.

Argumentan, apoyados en el sentimiento de que con el actual sistema de justicia no se puede hacer justicia, proponen tomar por asalto los diferentes juzgados y cortes, perdiendo la población el derecho de que el nombramiento de los jueces y magistrados se lleve a cabo a través de un proceso democrático.

Platicando con una querida amiga, que apoya el cambio en la Constitución, le pregunté, ¿por qué la justicia no se aplica a todos por igual?, me dijo: “Que cada cual luche porque se le haga justicia”. Ese es un falso pensamiento, no debe ser que se me haga justicia a mí, a mis amigos, familia y correligionarios; el pensamiento y el actuar debe ser: yo lucharé porque se haga justicia y se aplique por igual a todos, sin excepciones; es decir: todo aquel que comete un delito debe pagar la pena correspondiente. Aunque sería mi pesar si fuera mi pariente o amigo, y probablemente una satisfacción, si fuera mi enemigo.

Recuerdo a mi amigo José Font, que cuando torturaron y asesinaron a su hijo, dijo en la iglesia: “yo perdono a los que mataron a mi amado hijo”. No creo que yo pudiera perdonar así, me sería sumamente difícil. La pregunta que me haría al buscar a los culpables del delito sería: ¿estoy buscando justicia por venganza o para que sirva de ejemplo, al buscar la captura del culpable y sacarlo de circulación para proteger a la sociedad?

Los delitos que se cometen deben tener penas claras y con aplicación para todos, es ridículo que no sea igual para los ancianos, mujeres u hombres, debiendo ser su castigo con mayor rigor, mientras más autoridad tenga el que lo cometa. Es decir, por ejemplo, que la pena de muerte se debe aplicar a una persona que asesina o roba bienes que, al cometer el delito, impiden que lleguen los fondos necesarios del Estado a su destino legal establecido, de tal manera que afecte o produzca muertes como, por ejemplo, la falta de atención médica y de medicinas en hospitales, así como que no se arreglen las carreteras, por lo cual haya accidentes fatales.

El problema social que se vive, tanto en justicia como en los diferentes ingresos monetarios a las familias, la falta de: oferta de trabajo, educación, sistema de salud y de autoridad, no son más que el resultado de una actitud equivocada de la población.

Todo nos lo enseñan mal, por ejemplo, se oponen a una libre contratación a través de un salario mínimo, imposible de pagar a personas que no producen o agregan suficiente valor a los productos en venta, pensando que el Estado debe velar y mantener a los ciudadanos, ideas de personas que en su vida han dado trabajo ofrecido por su propio esfuerzo, como empleados en instituciones públicas o privadas, muchas de ellas con origen en donaciones. Que luchan por su ignorancia, al pensar que los salarios son el valor de las personas, cuando en realidad es valor agregado por su trabajo a un producto, sintiéndose protectores y salvadores de los pobres, cuando en realidad les están quitando la única oportunidad de llevar fondos a sus hambrientas familias.

Agradezco a José Manuel Prado Abularach sus comentarios al artículo de hace quince días, al que di respuesta hace dos días.