Domingo 24 DE Marzo DE 2019
Opinión

Tomar en serio el trabajo parcial

Proponer una jornada laboral a tiempo parcial, es rechazado de antemano por los seudolíderes sindicales que opinan más por consignas a su conveniencia, que como dirigentes conscientes de la falta de empleo.

 

— Silvia Tejeda
Más noticias que te pueden interesar

Después de que Guatemala ya ratificó el Convenio 175 de la Organización Internacional del trabajo –OIT–, que permite contratar personal a tiempo parcial, el Congreso de la República está obligado a dedicar como parte de su trabajo, de este año, hacer operativo el Convenio para que no entre en contradicciones entre la legalidad del trabajo parcial y el Código del Trabajo. Se trata de viabilizar una normativa impostergable buscando medios para solucionar ya que la delincuencia, el hambre y las enfermedades avanzan en la vida de millones de jóvenes y adultos por la falta de oportunidades.

Los diputados deben estar conscientes de que la situación es dramática: A buena parte de la empresa privada –justa o injustamente–, se le persigue con el pago de impuestos, menos que las autoridades de turno estén estimulando la inversión local con normas claras. A la inversión extranjera tampoco se le da claridad –como no sea con rueditas de millones–, y se le niega el acceso a la inversión, cuando de hidroeléctricas se trata; en la caficultura se perdieron más de 200 mil empleos, sin que hasta la fecha se haya cumplido con entregarle el fideicomiso, en su totalidad, para paliar el drama laboral, por falta de nuevas inversiones agrícolas, y poder reducir el hambre que consume a quienes viven en los círculos del hambre.

Se dice que cada año, por la falta de empleo, 100 mil jóvenes se quedan sin estudiar ni trabajar y ahí el sistema –sin oportunidades–, los obliga a terminar con sus sueños y a ensanchar las pandillas de delincuentes y desarraigados. Y con un Mandatario que se declara incapaz de crear políticas públicas para generar empleo. Ya lo dijo, con cierta desfachatez: “Que los empresarios generen empleo, porque son los únicos capaces de hacerlo”. Y ni siquiera se da por enterado que su gobierno ensancha más y más la burocracia, en la mayoría de los casos, con gente inepta y hasta venal.

Mientras, en países evolucionados se está desarrollando el teletrabajo y el trabajo móvil con la aceptación de horarios flexibles aquí, tan solo mencionarlo, se entiende como una ofensa a las normas de trabajo establecidas, o como un nuevo ángulo de abuso salarial para el trabajador. Demagogia y más demagogia. Proponer una jornada laboral a tiempo parcial, es rechazado de antemano por los seudolíderes sindicales que opinan más por consignas a su conveniencia, que como dirigentes conscientes de la falta de empleo tanto en el área urbana y con más agudeza en la rural, donde la necesidad y el hambre están terminando con la precaria vida del trabajador guatemalteco.

Muy cómodo ha sido para los diputados seguirse congraciando con las posturas de los sindicatos corruptos, que asumir responsablemente el trabajo de modificar la ley, para que el Trabajo Parcial, sea una nueva oportunidad laboral. El tema se soslaya, tan solo para no irritar las obsoletas, incongruentes y egoístas posturas de algunos dirigentes sindicales, con quienes sus antepasados entraron en gamonales contubernios.

Es tiempo, muy oportuno, de hacerles ver, que existen millones de guatemaltecos que por razones de vida personal o de ser jóvenes que necesitan estudiar y trabajar, sería una solución trabajar media jornada. O bien para quienes generan trabajo en el campo y no pueden pagar jornadas completas, más productivo harían al país si el sistema les diera esa oportunidad de hacerlo por medio tiempo, y no los ahorque con un salario mínimo que en la mayoría del territorio no se cumple, porque el monocultivo individual, entretiene, pero ya no rinde. Los sindicatos parcializados y corruptos, no representan la voz de los millones de marginados.

Etiquetas: