Sábado 20 DE Julio DE 2019
Opinión

Antanas Mockus frente a los alcaldes chapines

“Estar en la sociedad es participar en su dialéctica” (Peter Berger y Thomas Luckman La construcción social de la realidad.

Fecha de publicación: 26-04-17
Por: Edgar Balsells

Mañana se presenta el exalcalde mayor de Bogotá. Es Matemático, profesor de filosofía y además  exrector de la  Universidad Nacional de Colombia. Querido por muchos, pero también visto con celos por los fascistoides y los verticales de la izquierda.

Antanas es un forjador independiente de movimientos ciudadanos y de una visión transformadora de la justicia, a la que llama “cultura y legalidad ciudadana”. Es portador de una visión y forma diferente de comportarse en sociedad, impulsando el control social, la vergüenza individual y aquél principio que dice, “es importante el bienestar individual, pero nunca mancillando el bienestar colectivo”. Por consiguiente, en los temas colectivos o comunes no puede haber tragedia, sino oportunidad.

Para él los recursos públicos son sagrados, y también lo es el Derecho a la Vida. Por eso sería recomendable que en primera fila, como penitencia, estuvieran oyéndolo los nefastos caciques tipo Vivar, Medrano, el Tres Quiebres, y los recién detenidos  exalcaldes de Comalapa, San José Poaquil y Santa Apolonia.

En una fila subsiguiente debieran estar todos los alcaldes metropolitanos, quienes han sido tan reacios a empujar el Distrito Metropolitano, con su ley especial y su régimen financiero también especial; y que la Constitución  manda a edificar, pero que por intereses mezquinos, aldeanos y clientelares, ha quedado engavetado.

De seguro, mañana  se oirán viejos consejos que pululan, desperdigados, por aquí; tal como aquél que dice “antes de entrar, dejen salir”, refiriéndose a los tumultos que se observan en el transporte urbano, en donde varios imbéciles han sido detenidos por evidente y expreso acoso sexual a mujeres.

De existir un mínimo apego a la cultura ciudadana, por aquí sí que debiera existir una campaña que diga algo así como “ciérrese la bragueta y busque un mingitorio”, porque pareciera ser un deporte exhibicionista ese de mear hasta en las paredes de Catedral, como fui testigo hace unos meses que asistí a las oficinas de la ODHA, allá por donde Monseñor Gerardi impulsó “Guatemala nunca más”.

En una tercera fila yo pondría a los alcaldes paradigmáticos del desorden vial y urbano, empezando por el de El Tejar, Chimaltenango; San Bernardino, Barberena, Cuilapa, Sololá (que gobierna el peligroso cruce de Los Encuentros), y San Cristóbal Totonicapán (que gobierna el más que peligroso cruce de Cuatro Caminos).

En todos esos lugares uno se encuentra con palabras como: peligro, cansancio, falta de cortesía, de dignidad y con el poderío del más fuerte y patán, que normalmente viaja en un acorazado de muchas ruedas y centímetros cúbicos. El Derecho a la vida por esos lares es lo que menos cuenta, y la incapacidad edilicia y del Ministerio de Comunicaciones y Transporte resaltan por doquier.

Mucho se habla de la colombianización de Guatemala, y es que el drama de la guerra, el narcotráfico, las pandillas y el crimen organizado y callejero atentan en contra de las ideas de ciudadanía y dignidad de la gente. Muy bien haríamos entonces en reflexionar sobre las buenas ideas que se tejen, cuando se practica de verdad una visión de seguridad democrática y convivencia urbana de nuevo cuño.

Ahora que se habla del Día de la Tierra, del cambio climático, de las amenazas renovadas de guerra, y de la nefasta presencia de visiones y mentalidades de corte paramilitar fascistoide, muy bien haríamos los chapines en ponerle atención a este llanero solitario que, con campañas de verdadero contacto con los jóvenes y la
sociedad civil colombiana, es una voz de cambio en América Latina.