Jueves 20 Abril 2017
Opinión

A dos años del cicijazo

El crimen burocrático está incómodo.

 

— Helmer Velásquez

Parafraseando al fraudulento, Eugenio Laugerud García, afirmamos sin temor a equivocarnos, que el crimen sustentado en la corruptela pública, está herido, pero no de muerte, sus cárteles están en pie, con líneas de mando que funcionan, con la dirección nacional presa, a la defensiva o agazapada. Un repliegue táctico. Las aduanas, construcción y compras públicas, son tan viejo y lucrativo negocio, que ven imposible abandonarlo, solo por el puro susto que les dio CICIG/MP y Sociedad. Una evidencia de ello es el ala del “sindicato” incrustada en el Congreso y que cerca al Doctor Morales. Que vuelvan a las andadas –con total impunidad– depende de la sociedad y próximos administradores del Estado. Nunca más “premiar socialmente el éxito” basado en el robo al erario público. Acabar con el problema va más allá de la CICIG, Directorio del Ministerio Público y el eco de las Movilizaciones Placeras.

Escrutinio y protesta pública, profunda, valiente y permanente son imprescindibles, para no volver al pasado, eso, en tanto se genera una nueva cultura social y de servicio público. Lo cual demorará por lo menos, una generación. Este gobierno no hace nada en aquella dirección, se le mojó la pólvora. Así que la carga está en movimientos y estructuras sociales. Esto nos es del todo malo. Está facilitando a multiplicidad de actores ejercitar el músculo político, separar demagogia y ansia de latrocinio de cuadros con perspectiva de Estado. Se echa en falta eso sí, la ausencia de construcción ideológica en los movimientos ciudadanos. Solamente transparencia y casaca blanca, no llenan la expectativa de país. Con excepción de Codeca y la Asamblea Social y Popular, cuya propuesta abarca soluciones a pobreza, desigualdad, discriminación, nuevas formas de Estado y gobierno –y seguramente otras que el autor desconoce– muchas expresiones sociales, dejan su discurso anclado estrictamente en la rendición de cuentas. Será sano empezar a escuchar el contenido de agendas posplaza, sobre la problemática de sociedad y país. De apáticos y “apolíticos” se han nutrido las redes de la corrupción.

Sobre CICIG, baste decir: que su accionar real inició hace dos años. Antes su ejercicio fue gris –quizá exceptuando– Rosenberg. El primer aparato clandestino –de alto nivel– desmantelado es “La Línea”. El MP despertó de su hibernación inducida: con Claudia Paz, profundizada magistralmente por Thelma Aldana. El complemento social surgirá de una sociedad politizada, capaz de construir y debatir ideas. Única garantía sostenible contra corrupción y clientelismo. Una sociedad despolitizada, desorganizada y haragana, seguirá reproduciendo, como ahora: capos camuflados de políticos.