Martes 17 DE Octubre DE 2017
Opinión

La barricada

La vieja política está empapada de nepotismo.

 

— Anabella Giracca
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Tristemente, lamentablemente, dolorosamente hay lecciones que no se aprenden. Política terca, testaruda, descarada. La misma piedra una y otra vez.

Un país cuyos perversos índices rebasan toda humanidad, es uno que necesita más que nunca de los mejores profesionales para hacerle frente a las miserias cotidianas. Personas comprometidas, apasionadas, expertas en su materia para articularse entre sí y sacar a flote este galeón hundido. Y claro que las hay. Aquellas que lleguen a cargos públicos a entregar sus saberes con determinación y sin ningún lazo o interés más que el de dar respuestas coordinadas ante tanta incertidumbre. Detrás de las paredes de esta vieja geografía estamos urgidos de dichas cualidades humanas y técnicas para amarrar una mínima esperanza de sobrevivencia.

Sin embargo, tristemente, lamentablemente, dolorosamente, hay lecciones que no se aprenden. La piedra del nepotismo es barricada contra una política eficaz. Ejemplos sobran y sus fatales consecuencias marcan nuestro destino. Una forma de corrupción que nos conduce a la muerte. Incluir a allegados para devolver favores en puestos públicos es quizá uno de los más graves rivales de la nueva política. Basta con revivir la reciente tragedia de las niñas del “hogar seguro”, para entender las terroríficas consecuencias en que puede desencadenar el nepotismo, impregnando de incapacidad puestos de vital importancia para la seguridad y bienestar. La dinámica de incluir a un amigo, pariente o cercano es más peligrosa de lo que se supone. Tanto así que produce estancamiento, precariedad, burla, parsimonia, riesgo permanente y hasta muerte. Y es lo que tenemos. El caso reciente del “comisionado del migrante”, “embajador por decreto”, es un ejemplo más. Un tema tan álgido que merece la más pronta atención por parte del Estado, resulta en manos de un amigo del presidente, Marvin Mérida, quien no hizo más que ponernos en ridículo dirigiendo una absurda carta a un senador republicano en contra de Todd Robinson. Vaya si esta torpeza no hubiera podido generar conflictos diplomáticos (eso, además de su inoperancia en el “cargo”). No es juego.

Es muy serio. Vivimos en la cuerda floja. Basta con ver la inmensa lista de “asesores” de diputados. ¿Asesores? Pues lo serán de la incapacidad, porque a la fecha este Congreso se ha lucido por su poca ejecución, insolvencia y desfachatez. Muchos son amigos, parientes… ¿Será posible tanto descaro? Tristemente, lamentablemente, dolorosamente, ¡sí! La misma piedra rueda nuestro camino.