Miércoles 19 DE Septiembre DE 2018
Opinión

A mi manera

El complot contra don Iván fracasó y no detendrán la cascada de órdenes de aprehensión que vienen ni aplicar la ley con rigor a los delincuentes.

 

— Amílcar Álvarez
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Hace décadas que el país se tambalea en la calle de la amargura y cuando está a punto de caer, una mano generosa lo rescata y lo pone a flote. No contentos con no hacer nada como no sea terminarlo de joder, todo nos parece mal por uno u otro motivo sin aceptar que no hay más cera que la que arde, de esa cuenta contra viento y marea surgió la CICIG. Primero vino Castresana cayéndole penca macizo, después un tico y le fue peor, no sirve decían. El gachupín solo cantineando vivía y se fue, el tiquillo es algo güicoy y no hace nada, que venga otro era el clamor y llegó don Iván. Nomás fijarse que no le temblaba el pulso persiguiendo pícaros empezaron los peros: solos podemos cruzar la calle dijo Baldetti sin aclarar cómo, cuándo y con quién. Lo cierto es que olfateando que su destino era él bote se lo querían sacudir, hoy entre rejas interponen recursos frívolos entorpeciendo el avance de los procesos, culpando cínicamente de retardo malicioso al MP, sin olvidar que en su momento, contentos y emocionados de manera consciente o inconsciente, los de pomada felicitaban a don Iván llamándole el terrible. De repente el peso del pisto les cerró la razón, surgiendo voces pidiendo que se vaya por excederse en sus funciones sacando a bailar la soberanía en una zarabanda de película, buscando desprestigiarlo y que no cumpla sus obligaciones de forma impecable como lo hace, consciente de que algunos chuchos que ladran tienen dueño. La campaña empezó antes que la SAT recuperara millones de quetzales de una larga y bien elaborada evasión fiscal, faltando otros que están en salmuera por clavarse el IVA a lo bestia. Los muñecos en el bote también dicen que la soberanía está en peligro sin que el pópulo sepa quién es esa señora, preguntándoles a todos: ¿Qué país quieren? Retroceder no es posible, seguir clavándose los impuestos y esquilmar el erario tampoco, menos tolerar corruptos viviendo impunes o que la pobreza y la violencia sean la norma per saécula saeculórum y encima, contentos y agradecidos mirar sus hazañas desde la tarima. Por mañosos se van a extinguir murmurando y ardiendo en la hostilidad del desprecio a plazo fijo en la cárcel hundidos en el pantano del olvido sin remedio. La estrategia de control social basada en la distracción inventando golpes de Estado tampoco les funcionó, a Jimmy no hace falta botarlo, se cae solo. En su último show se hizo el loco en un evento y no saludó a don Iván, molesto por la detención de su hijo y hermano, rompiendo una regla elemental del protocolo. El enojo debe ser con el patojo y el otro pendejo por meterse en líos, y no adoptar una actitud que deberían exponerla en el zoológico.

Los ejemplos de lo que somos se amontonan y es difícil clasificarlos: nada ni nadie nos gusta. Ahora resulta que san Uribe también objeta a don Iván por descubrir los falsos positivos en Colombia y haber metido al tambo a exfuncionarios corruptos de su gobierno. Con su peculiar estilo de creerse el dueño de la verdad, sus acusaciones retumban en el oído de los fans locales que quieren que el país progrese a su manera y siga en la oscuridad a merced de sus intereses, que no tardan en ser desmantelados, hazaña que será revestida de épica evitando retroceder un siglo. El complot contra don Iván fracasó y no detendrán la cascada de órdenes de aprehensión que vienen ni aplicar la ley con rigor a los delincuentes, demostrando temple y capacidad para hacer su trabajo sin afectarle los adjetivos ni las estridencias de los que lo atacan por encargo, formando parte de las corrientes profundas del sistema podrido que nos rige. Es triste que mientras el mundo desarrollado está a las puertas de la cuarta revolución industrial de Internet, dejando atrás la era de la información y desapareciendo la democracia liberal, sigan intentando amarrar los chuchos con longaniza subordinados a un circo eterno, pensando que la vida es caldo de moronga.

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