Domingo 8 DE Diciembre DE 2019
Opinión

Ideología de la lupa

Crisis de la cultura colonial.

 

Fecha de publicación: 06-04-17
Por: Edgar Gutiérrez

La ideología es un modelo de la sociedad a edificar o a preservar. En la ideología cabe un amplio abanico de modelos, desde los más amplios y abiertos, hasta los más cerrados y obtusos. El siglo XX fue el siglo de las ideologías que llevaron a dantescas tragedias humanas: social-nacionalismo, comunismo y dictaduras anticomunistas. El siglo XX fue también el siglo de los partidos políticos, portadores por excelencia de las ideologías y, desde el poder, los grandes experimentadores.

La implosión del comunismo hizo proclamar a Fukuyama el fin de las ideologías, pues, a su entender, no había alternativa al orden liberal. Pero se equivocó. Donde el comunismo no cayó, el régimen mutó a capitalismo de Estado, como en China continental. La crisis de la democracia en Latinoamérica provocó el brote del Socialismo del siglo XXI. Y los viejos regímenes oligárquicos, como el nuestro, precipitaron su descenso hacia el Estado fallido, exhibiendo las sociedades más desiguales, la ruina total de sus instituciones y la corrupción (o sea, la descomposición) de su tejido social básico, la confianza entre las personas.

Apenas dos décadas después de su proclama, el Socialismo del siglo XXI está cerrando su ciclo donde se abrió, Venezuela. Fue este país el que más a fondo llevó el experimento y el que más hondo cayó. El modelo de inclusión de las masas se basó en –y no modificó– la economía rentista y cuando los precios del petróleo se desplomaron estructuralmente, colapsó. Venezuela enfrenta el drama de un modelo insostenible que se niega a morir, coronado por la tozudez e incompetencia de sus dirigentes, y una oposición que sabe lo que no quiere, pero no ofrece la alternativa de un modelo que no sea el restaurador.

El resultado electoral del fin de semana en Ecuador anticipa también el cierre, menos dramático, del experimento de Correa que deja, sin embargo, hasta ahora, un saldo institucional positivo: hay Estado e instituciones, infraestructura y un estándar de educación superior al de hace una década. La cuestión ahora será darle una base financiera sostenida al Estado, cuando algunas fuentes de la renta se han debilitado. Algo parecido ocurrirá en Bolivia, donde el ciclo de Evo Morales comienza a cerrarse, pero la rotulación geográfica del poder ya se alteró con la inclusión de los pueblos indígenas.

Cuando las ideologías son binoculares compartidos para otear el horizonte liberal y con justicia social (como dice nuestra Constitución, para que prevalezca el bien común), estas son motor de progreso, solidaridad y tejido de amplias alianzas. Pero cuando la ideología es apenas una lupa para ver lo pequeño, distorsionando la realidad (que bajo los rayos del sol ardiente llega a quemar) sabotea las oportunidades reales. La crisis nuestra es también de ideologías: la ideología de la lupa, además que nuestras elites dominantes (que ya no hegemónicas) conducen hacia el futuro guiadas por el retrovisor, con su arsenal ideológico (anacrónico, pero perverso), el anticomunismo. La crisis de ideología es la del orden Colonial y patrimonialista, que pesa demasiado en la cultura oligárquica. El orden alternativo no es otro que el liberal, no fariseo sino real: Estado de derecho sin régimen patrimonialista. Para quienes están atentos al calendario, vale decir que este no es un orden que se denuncia en el Congreso o se renueva cada dos años. Se irá hasta que aprendamos a vivir en legalidad, y eso nos puede llevar una generación completa.