Jueves 6 Abril 2017
Opinión

América Latina frente al cadalso

Democracia socavada desde dentro y fuera.

— Helmer Velásquez

Eso de Estados soberanos, queda grande a algunos países de América Latina. Obviamente no me refiero a los pueblos de aquellos Estados. La referencia es a las elites que los controlan, con la aquiescencia, y tutelaje imperial. Para aquellas elites, soberanía y dignidad nacional, son conceptos, destinados a las festividades “patrias”, engalanar banderas y musa, de poetas de panegíricos patrios. Son tan sagrados nuestros estandartes que es delito su profanación. Rendimos pleitesía, a los “padres de la Patria”: nobles e ilustrados ciudadanos, que lograron en ardorosa batalla o como en nuestro caso “sin choque sangriento” la libertad y creación de nuestros Estados, con forma republicana y perfume de la “aborrecida” metrópoli.

De aquella gesta, hace ya ciento noventa y seis años. Estamos a cuatro años de celebrar el bicentenario de la república, con más pena que gloria. Fue la República la que entregó parte de nuestro territorio a México e Inglaterra. Pero lo peor, lo verdaderamente trágico de aquello, es que a doscientos años de aquel evento, los naturales de este pueblo: continúan con niveles de desnutrición y pobreza que atrapa al 80 por ciento de sus hijos. Somos, gracias a la República “iguales” ante la ley. Pero tremendamente desiguales, en ingresos, educación, salud, propiedad de tierra, vivienda. No tenemos trabajo de calidad. Esto nos lleva a concluir, que La República fue mal construida; hasta el uso del agua es desigual. Mientras centenares de caballerías de la costa sur se irrigan diariamente, para permitir llenar las cuotas de azúcar que nos asignan las metrópolis –a quienes, por cierto, se les vende azúcar más barata que a los chapines–. Las comunidades vecinas, colonias y aldeas, de Santa Lucía Cotzumalguapa, –para citar un ejemplo– no tienen agua entubada en sus casas. Porque “no cae” y los pozos están secos. ¿Es esa la República, que nos legaron, los padres de la patria? Honestamente la hicieron mal. Definitivamente, debemos hacerla de nuevo.

Eso, reconstruir el Estado Venezolano y una América Latina soberana fueron postulados de Hugo Chávez. Esa osadía del pueblo venezolano, le tiene ahora en la picota de las elites vecinas. Estas, temerosas, abjuran de Bolivia y Ecuador, plurinacionales. Tumbaron a Dilma y pretenden cremar a Lula. Temen a la soberanía real. Recién, Honduras Presidió, el Consejo Permanente de OEA, para enjuiciar –ilegítimamente– a Venezuela. Previo, defenestraron a Bolivia del cargo. Triste papel de un Estado sin solvencia moral, que envió a su Presidente en calzoncillos al exilio. Guatemala debe rectificar: No intervención. El principio.