Domingo 17 DE Febrero DE 2019
Opinión

Reforma del Artículo 157

Es la reforma de un solo artículo de la Constitución Política de la República lo que puede cambiarlo todo.

 

— Acisclo Valladares Molina
Más noticias que te pueden interesar

Si se logra que el pueblo se sienta –y se encuentre– instalado en el Congreso, todo puede empezar a cambiar entre nosotros y esto es algo que solamente puede lograrse si reformamos el Artículo 157 de la Constitución de la República e introducimos al hacerlo el sistema electoral de los distritos pequeños, sistema que le permitirá a usted saber quién es su diputado y fiscalizar y sancionar su desenvolvimiento en el Congreso.

Si el diputado es leal con usted y con sus demás electores, ustedes votarán por él para que continúe en el cargo pero, si no guarda esa lealtad, le negarán su voto y –literalmente– le echarán del Congreso, algo que se podrá hacer cada dos años, corto período que impide que el diputado se duerma en sus laureles.

En este sistema –el sistema de los distritos pequeños– todo ciudadano puede ser candidato a diputado sin necesidad de que le inscriba un partido político terminándose así, literalmente, con el monopolio de los partidos y la campaña electoral del candidato se encontrará al alcance de cualquier bolsillo puesto que es barato dirigirse a un número pequeño de electores.

En el sistema desaparecen la lista nacional y todos los listados con lo que se asegura que el diputado que llegue al Congreso tenga –de verdad– el respaldo individualizado de sus electores: Se elige un solo diputado en cada distrito y sólo llega al Congreso el ganador, debidamente conocido y respaldado por sus electores.

El número actual de diputados no se incrementa, siendo cada distrito –poco más o poco menos– de sesenta mil electores, incluyendo distritos fuera del territorio nacional que permitirán que los migrantes puedan tener sus diputados.

La población indígena –ganadora en muchísimos distritos–, se sentirá –y estará– ampliamente representada en el Congreso.

El sistema de los distritos pequeños puede cambiarlo todo puesto que es el Congreso quien decide sobre el presupuesto nacional, en otras palabras, sobre los impuestos y arbitrios que paguemos, deuda que asumamos y en lo que gastemos el dinero: si en educación, si en salud, si en obra pública, si en justicia e, incluso, si en tirarlo a la basura.

Es el Congreso quien define las leyes que nos rigen y es el Congreso quien designa Magistrados. El Congreso fiscaliza el buen funcionamiento político de todas las instituciones del Estado y si el pueblo se siente en él representado –y está en él representado–, será el propio pueblo quien lo fiscalice.

Esto es algo que no ha entendido la CICIG y, así, políticamente equivocada –la política no es lo suyo ni fue para ello establecida– impuso una reforma a la Ley Electoral y de Partidos Políticos que, al final de cuentas, no cambia nada e impulsa una desafortunada reforma del sector Justicia que tampoco llega a lo toral, reforma confusa y de difícil comprensión.

La reforma que propongo es la de un solo Artículo, el 157, lo que permite que podamos analizarlo y discutirlo hasta los huesos y que el elector, así, pueda saber –de verdad– qué es lo que vota y qué es lo que va a cambiar y conseguir si esto se aprueba.

¿Quiere usted que desaparezca el monopolio de los partidos políticos para inscribir candidatos a diputado? ¿Quiere usted que todo ciudadano pueda hacerlo, sin necesidad de que le postule un partido? ¿Quiere usted saber quién es su diputado? ¿Quiere usted tener el poder, cada dos años, de premiar con su reelección a quien haya sido leal y eficiente en el trabajo y a quien no, echarle del Congreso? ¿Quiere usted que los diputados conozcan a sus electores y comprendan sus intereses, principios y valores? ¿Quiere usted conocer –incluso personalmente– a los candidatos que quieran ser su diputado? ¿Quiere usted que la campaña electoral de un diputado deje de precisar de sumas millonarias? ¿Quiere usted que la población indígena pueda tener una amplia representación en el Congreso? ¿Quiere usted que los migrantes estén representados? ¿Quiere usted que solo llegue al Congreso quien ganen su distrito?

Pues esta es la reforma de los distritos pequeños, la reforma que con el cambio de un solo artículo de la Constitución puede cambiarlo todo, llevándonos a que todos nos sintamos –y estemos– instalados en el Congreso, incidentes sobre el presupuesto y su manejo, sobre la emisión de leyes y sobre las grandes decisiones del Estado.

Pienso que la CICIG debe dedicarse a hacer aquello para lo cual la establecimos que, por estar inmiscuyéndose en los asuntos políticos –además de hacerlo mal– está desatendiendo sus funciones: empieza a perder casos (el de España), no logra culminar los que ha emprendido y se hace de la vista gorda en asuntos torales como el de la Terminal de Contenedores. ¿Qué pasó con el comiso? ¿Será preciso explicárselo otra vez?

¿Qué hacer? ¿Cuál el camino? La reforma constitucional de un solo artículo, el Artículo 157 de la Constitución Política de la República. Amén.

Etiquetas: