Martes 20 DE Noviembre DE 2018
Opinión

No

¿Puede lograr el Sistema Electoral de Distritos Pequeños, por sí solo, que todos los cambios que queremos se produzcan?

 

— Acisclo Valladares Molina
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Definitivamente, no. El Sistema Electoral de Distritos pequeños es tan solo un instrumento –excelente instrumento– tan excelente que es el que puede lograr que los cambios se produzcan pero, para que esto ocurra, el instrumento tiene que ser usado por nosotros.

Si no hacemos uso de él, nada cambiaría.

Me explico, con el Sistema de Distritos Pequeños pueden ser candidatos a diputado todos los ciudadanos que quieran serlo, sin necesidad de que ningún partido político les postule y, siendo pequeño el número de votantes en cada distrito, resulta fácil llegar a los electores sin que se precise de gastos millonarios.

Si logramos concretar la reforma constitucional que establece como nuestro sistema electoral el de los distritos pequeños todo se hará posible –en nuestras manos el instrumento para lograrlo pero, si no hacemos uso de él, si no participamos, si no tomamos el riesgo de participar, nada cambiaría: Volvería a ocurrir exactamente lo mismo, la política en las mismas manos y los demás, indolentes o, a lo sumo, quejumbrosos –incapaces como siempre de incidir en la vida pública con la única diferencia de que no será porque no puedan hacerlo– lo que ocurre ahora –sino, simplemente –las máscaras al suelo– porque, al final de cuentas, no quieren hacerlo.

Hoy, si usted quisiera ser candidato a diputado tendría que conseguir –con todo lo que eso implica– que un partido político le postule (buena excusa, para no participar, que ningún partido le convence o que tienen estos una estructura tal –lo cual es cierto– que se hace imposible lograrlo – salvo ¡Claro está! para “los escogidos”.

En el sistema de distritos pequeños si Usted quiere ser candidato a diputado, se inscribe sin más, sin necesidad de que ningún partido le postule.

Otra razón que se tiene ahora, para no participar, es que la campaña electoral es sumamente cara, lo cual también es cierto dado el actual sistema de distritos inmensos pero, no lo será en el sistema de distritos pequeños siendo muchísimo más fácil y menos costoso llegar a un número pequeños de electores, sistema en el cual el dinero, aunque siempre tendrá su importancia, no impedirá que quien no lo tenga, si tiene imaginación y empeño, pueda vencer, incluso, a quien se deshaga en recursos.

Las poblaciones indígenas, en el sistema de distritos pequeños –podrán acceder fácilmente al Congreso y –por primera vez– serán muchos los diputados indígenas que lo integren, su voz, escuchada y su poder hecho valer en el Congreso y, consecuentemente, en las grandes decisiones nacionales.

Otro tanto ocurrirá en el caso de los migrantes, hoy sin expresión alguna. En el sistema de distritos pequeños, existirán distritos que correspondan a guatemaltecos que se encuentren en el exterior y, en consecuencia, no se tratará, simplemente, de que los guatemaltecos extranjeros puedan votar sino que puedan hacerlo un diputado, surgido de ellos mismos. Pequeña diferencia…

 Las poblaciones indígenas tendrán el instrumento, los distritos pequeños, para acceder al Congreso y otro tanto los migrantes pero –insisto– el sistema es tan solo un instrumento y, si no hacen uso de él, nada cambiaría.

¿Asusta el sistema de distritos pequeños al CACIF?

¿Cuántos diputados actuales son confiables para el sector privado? ¿Cuántos representan sus intereses, principios y valores?

En el sistema de distritos pequeños tendrán ocasión de ganar distritos y los diputados que ganen en estos distritos, distritos en los que sus intereses, principios y valores predominen, los representarán con fidelidad en el Congreso.

¿Asusta el sistema de los distritos pequeños a los Partidos Políticos?

Tiene que asustar a aquellos partidos que no se encuentren dispuestos a nutrirse de los intereses, principios y valores de los electores de cada distrito y a pelear la elección en cada uno de los distrito, reencontrando la base de la representación política.

Mucho hablar y lloriquear por la falta de democracia existente en los partidos políticos, palabras y lloriqueos que no conducen absolutamente a nada.

El sistema electoral de los partidos pequeños obligará a que los partidos se preocupen por el favor de los electores de cada distrito y se nutran con sus intereses, principios y valores –desde abajo– y así los partidos, quiéranlo, o no, tendrán que democratizarse si quieren sobrevivir: Quienes no lo hagan, serán extintos y, por el contrario, quienes lo hagan, llegarán a ser más fuertes.

En otras palabras, verdaderos partidos políticos.

(Continuará…)

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