Jueves 19 DE Septiembre DE 2019
Opinión

Naufragio presidencial (Parte III y final)

JM es un islote, con pocos amigos, sin aliados políticos y desgastado emocionalmente.

 

Fecha de publicación: 01-04-17
Por: Franco Martínez Mont

Por el momento, la lancha no se hunde, pero sí tiene hoyos grandes que van cediendo ante los alfaques que el gobierno de JM ha creado y no puede contener, otros son herencias de la partidocracia fétida que ha gobernado en los últimos años, particularmente de las facciones eferregistas y patrioteras que siguen cooptando las entrañas de lo público (compras y contrataciones, plazas ilegales y Listado Geográfico de Obras).

Hay fantasmas que andan rondando a JM, algunos lo persiguen desde la campaña 2015 (financiamiento privado y asambleas partidarias). En la actualidad, hay ajetreos penales por manejos opacos y politizados de fondos públicos en carteras como CIV, MAGA, Mineduc, Mindef, SBS y Sosep, los cuales pueden desnudar focos de corrupción y tráfico de influencias, que aunados a la mediocre responsabilidad gubernamental en los casos del Hogar Virgen de la Asunción y del Centro Juvenil de Privación de Libertad Etapa II se convierten en torpedos autodirigidos a la enclenque embarcación, donde Jafeth Cabrera no quiere ahogarse solidariamente (desligado ya de FCN-Nación), más bien añora un golpe de Estado blando que lo convierta en presidente.

 Por otro lado, la lectura crítica de la realidad nacional es paupérrima por parte de la Presidencia, esto se refleja en las declaraciones amenazantes de JM sobre la posibilidad de solicitar el retiro de Iván Velásquez, el respaldo a medias tintas hacia el MP, cuestiones que evidencian su no convencimiento para apoyar los procesos en contra de la corrupción e impunidad. Un sujeto pusilánime para entrarle al tuétano a las reformas al sector justicia, a las reformas a la LEPP, a la reforma fiscal, un ciudadano que titubeó para defender con creces a la ministra Mack y ahora a Foppa ante el hostigamiento de las hienas parlamentarias y ganaderos fraudulentos.

 Los escenarios son desesperanzadores, JM se ha quedado solo, el Gabinete de Gobierno está fragmentado (pocos castrenses son “leales”), los alfiles del sector privado consolidan su agenda y no acuerpan su gestión, su relación con Washington está en modo tensa calma, la bancada oficialista boicotea sus iniciativas de ley e interpela a sus ministros, y el caso Fulanos & Menganos aún no lo salpica penalmente.

 A manera de colofón, JM encarna el retorno de la “vieja política”, una amalgama conservadora de rentistas evasores, políticos extorsionistas y militares siniestros favorables al statu quo y al establishment, un outsider ególatra y neófito que está cavando su propia tumba.

P.D. Hay que diseñar una estrategia progresista ante la eventual depuración del Congreso.

framont@gmail.com