Miércoles 13 DE Noviembre DE 2019
Opinión

Sobre una iniciativa de ley que está siendo cooptada

“¿De los bolsillos de quién viene la ganancia extra del Monopolio?” (Paul Sweezy, Teoría del Desarrollo Capitalista).

 

Fecha de publicación: 29-03-17
Por: Edgar Balsells

Nuestra Constitución es sabia y contiene un Artículo que se llama  en forma expresa: Prohibición de monopolios. Y además, imagínese usted estimado lector, lo apellida con “prohibición de privilegios”. Y dice la Carta Magna que el Estado debe limitar el funcionamiento de empresarios que absorban la producción o el comercio, simplemente porque ello limita el funcionamiento de la libre empresa.

Más que oportuno es el artículo citado, tratándose de un país con una historia de concentración de bienes, y del ingreso, en donde tal y como los expertos bien lo muestran, el monopolio es una ineficiencia del sistema porque el consumidor subsidia las ganancias extra del monopolista.

Y entonces, la Constitución manda a tener una ley específica en la materia, que los congresistas y quienes les pagan las campañas se la han pasado por el arco del triunfo. Resulta ser que tuvo que ser la Comunidad Europea, la que en el Acuerdo de Asociación hubo de imponer la ley como condición para seguir tejiendo relaciones económicas.

El año pasado se estuvo trabajando de la forma más consensuada posible en un proyecto legislativo bien pensado, y varios de nosotros los interesados contribuimos con nuestro grano de arena. Sin embargo, hace unos meses leí en La Hora declaraciones de  la Diputada Tabush, nueva Presidenta de la Comisión de Economía, y comencé a pensar en malos augurios.

La nueva Comisión se encargó, con el apoyo interesado de  asesores legislativos patrocinados por el capital corporativo, de desarmar la iniciativa, y hacer de ella un mamarracho, que la hará tan inoperante como ha ocurrido en la República Dominicana, en donde se tiene una Comisión que es puro adorno, conformada por directores y asesores, eso sí, muy bien pagados. Una Comisión, como para taparle el ojo al macho, como dicen por allí.

Se eliminan multas y fuerza de supervisión, se coloca a la Junta Monetaria como la Presidente del grupo nominador de directores, se le faculta al Ejecutivo, en consejo de ministros para dispensar a monopolios que tengan una contribución muy especial a la actividad económica, y ya me imagino yo a los grandes oligopolios del monocultivismo, haciendo cola ante Jimmy para que los dispense de los marcos regulatorios procompetencia.

Además, se nota la influencia de los grandes bufetes de abogados de postín, que se especializan en marcas y patentes, y que incorporaron enmiendas para  proteger la exclusividad y el monopolio del mercado de la marcas, en donde gente con pisto se reserva las marcas de productos como McDonald’s, en la misma manera que algún monopolista consolida vínculos con las grandes farmacéuticas internacionales para distribuir con exclusividad medicinas valiosas para las enfermedades crónicas.

Si viviéramos en un país verdaderamente civilizado, en donde prive el bien común, sobre el egoísmo individual, muy bien tendríamos preparados los marcos legales y logísticos para asegurar por ejemplo la compra competitiva de medicinas, y bienes de uso vital para la existencia humana, porque una medicina es imposible que sea comparada de igual a igual con una hamburguesa amiga del colesterol.

Y por si ello fuera poco, auna nueva enmienda encumbra a la Junta Monetaria como el órgano presidente de la nominación de los nuevos directores. Imagínese usted, siendo la banca uno de los sectores más concentrados, conjuntamente con los oligopolios industriales, sus representantes, sentaditos en la Junta, podrán  olímpicamente participar como juez y parte de la nueva institucionalidad de la competencia de mercados.