Domingo 26 DE Mayo DE 2019
Opinión

 En el momento de la reflexión (tercera parte)

Harto de ya de las sempiternas quejitas y de tanta estupidez, con todo respeto, me permito compartir con usted las siguientes reflexiones.

 

Fecha de publicación: 25-03-17

En los puntos 1), 2), 3) y 4) de este artículo hicimos ver –fundamentalmente– la importancia del control político del funcionamiento del Estado. El ciudadano sin incidencia laguna puesto que ni siquiera sabe quién es Su diputado (Las instituciones: Procurador de los Derechos Humanos, MP y PGN, a la libre, la deriva y sin sanción, en la tragedia habida).

(5) La más bella institución del Derecho es el habeas corpus, la exhibición personal, algo que se puede pedir sin formalismo alguno, verbalmente, por teléfono, por escrito, incluso en un miserable pedacito de papel.

“Pido la exhibición personal de niñas” –ni siquiera es preciso poner nombre alguno– “posiblemente sometidas a encierro y vejámenes, en el lugar que identifico” (hasta la identificación del lugar específico puede salir sobrando) siendo obligación del Juez –todo juez está obligado a conocer de una exhibición personal– obligado, decía, a atender la petición de inmediato y a no cesar en su empeño sino hasta dar con la persona o personas de que se trate y establecer las circunstancias en que se encuentran, pudiendo y debiendo girar el Juez todo tipo de órdenes –las que deben acatarse de inmediato– para que cese el vejamen a que puedan encontrarse sometidas y garantizar su protección.

Si alguien se encuentra ilegalmente detenido, allí mismo puede y debe el juez ordenar su libertad y hacer que se ejecute y otro tanto en el caso de de coacciones o vejámenes.

Nunca tan inmediato y de tanta majestad el poder de los jueces como en la exhibición personal –el habeas corpus– el poder los Juzgadores, ellos mismos, la ley, en ese instante.

Todas las horas son hábiles en materia de exhibición personal y no se discrimina entre días y noches, inexistentes los feriados y asuetos y no existe punto alguno que el juzgador no pueda franquear al practicarla.

Lo hecho por la Juzgadora en la tragedia del “hogar seguro”, juzgadora que dice haberse retirado del lugar “porque no la dejaron entrar” es inaceptable y bochornoso, habiendo tenido, como tenía, todo el imperio de la ley para lograrlo, para ordenar la detención y detener a quienes se lo impedían: para ordenar sobre cuantas fuerzas de seguridad fuera preciso.

¿Se quejó usted o podría quejarse con su diputado de lo actuado por esta juzgadora? ¿Podría quejarse con este de su falta de sanción? (Control político sobre el funcionamiento del Estado). Y cómo podría usted haberlo hecho –o hacerlo– si ni siquiera sabe quién es su diputado.

(6) La Secretaría de Bienestar Social de la Presidencia de la República, institución que la Constitución Política de la República no contempla, resulta ser un híbrido que debe desaparecer puesto que sus funciones deben de ser realizadas por instituciones ordinarias, empezando por la Procuraduría General de la Nación, institución que tiene a su cargo la representación de aquellos niños que no tienen quién los represente y/o de cuya guarda y custodia, deba responder.

El problema de fondo en cuanto a esta Secretaría es conceptual y no se compone con sustituciones,  reorganizaciones o renuncias.

La esposa del Presidente –o primera dama– no es un funcionario público y ninguna obligación tiene en cuanto a lo que a esta Secretaría se refiere.

Esposas de Presidente que se involucraron en obra social –no funcionarias– Doña Elisa Martínez –Doña Elisa– esposa del Presidente Juan José Arévalo Bermejo, ejemplar en su trabajo y de gratísimo recuerdo: sus comedores infantiles –quizá– la primera de las obras sociales surgidas de la pareja presidencial. Doña Odilia, maestra, esposa del Presidente Carlos Castillo Armas y, más recientemente, Magda de Serrano, esposa del Presidente Jorge Serrano Elías y Telma de Espina, esposa del Vicepresidente, Gustavo Espina.

Con diferente orientación y temple, Wendy de Berger y Sandra Torres, importantes, en la primera sus realizaciones piloto y en esta, un Estado comprometido con quienes más lo necesitan –política de Estado– más allá de caridad alguna.

Funcionaria ejemplar al frente de la entidad –no esposa, ni primera dama– Elisa Molina de Stahl.

La Secretaría, sin embargo, debe desaparecer.

La esposa del Presidente y su obra social, son algo que nada tienen que ver con esta –no son las esposas de los presidentes ni funcionarias públicas ni cuentadantes– ni debe surgir su obras social, si quieren hacerla, de los fondos del Estado.

¿Niños que precisen de la asistencia social? ¿Y para qué, entonces, el Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social? ¿Niños que precisen de educación especializada tras entrar en conflicto con la ley ? ¿Y para qué, entonces, el Ministerio de Educación Pública?

Por favor, no más lloriqueos, ni tonterías: Esto es lo ocurrido y este el camino de solución para que jamás vuelva a repetirse:

Tenemos que lograr que el pueblo se instale en el Congreso y que este funcione con la legitimidad –incuestionable– con que debe funcionar.

Lloriqueos y estupideces o distritos pequeños, esta es la única disyuntiva. La clave, el Congreso.

Los que tengan oídos para oír, que oigan.

¿Una solución, un camino distinto? Pues, si lo hay:

Que se oiga.

Amén.