Lunes 20 Marzo 2017
Opinión

Renuncia del Vicepresidente al partido oficial

El Vicepresidente no debe estar vinculado a partido alguno.

 

— MARIO FUENTES DESTARAC

Recientemente, el vicepresidente Jafeth Cabrera anunció que había renunciado al partido oficial, Frente de Convergencia Nacional (FCN), que, en su oportunidad, lo postuló como candidato al cargo de vicepresidente, habiendo resultado electo, juntamente con el presidente Jimmy Morales.

Independientemente de las razones que motivaron al vicepresidente Cabrera a desvincularse del partido oficial, me parece que el efecto de dicha dimisión es positivo, porque, aunque él no lo haya pensado o asumido así, su actitud es consecuente con lo que ordena la Constitución, siempre y cuando, por supuesto, no se asocie a otro partido.

Efectivamente, la Constitución dispone: “El Presidente de la República, juntamente con el Vicepresidente, los Ministros, los Viceministros y demás funcionarios dependientes, integran el Organismo Ejecutivo y tienen vedado favorecer a partido político alguno”.

Asimismo, la Carta Magna estipula: “Los funcionarios y empleados públicos están al servicio del Estado y no de partido político alguno” y que “una vez hecha la convocatoria a elecciones, queda prohibido al Presidente de la República, a los funcionarios del Organismo Ejecutivo, a los alcaldes y a los funcionarios municipales hacer propaganda respecto de las obras y actividades realizadas”.

Por cierto, cabe recordar que, en 2014, sostuve una polémica con la ex Vicepresidente Roxana Baldetti en torno a si ella podía o no desempeñar simultáneamente los cargos de Vicepresidente de la República y de Secretario General del Partido Patriota (PP), a la sazón partido oficial. Mi opinión fue que no era jurídicamente compatible el ejercicio de ambos cargos a la luz de los preceptos constitucionales indicados, porque es mentira que, si se ofrece, el funcionario no vaya a favorecer los intereses de su organización política. Esta predisposición es inherente a la naturaleza humana. Finalmente, el Tribunal Supremo Electoral zanjó la controversia al ordenar la cancelación del nombramiento de Baldetti como secretaria general del PP.

En ese mismo orden de ideas, si bien no es igual ser dirigente partidario que un mero afiliado a un partido, el ejercicio de la política partidista toca la emoción humana, incluso puede volverse pasión en torno a la competencia y al debate político electoral. Esto, indudablemente, colisiona con el desempeño de los cargos de Presidente y Vicepresidente, ya que quienes los ocupan, por mandato constitucional, están llamados a representar la unidad nacional y velar por los intereses de toda la población de la República, lo que resulta incompatible con la protección y defensa de los intereses de determinadas facciones políticas o sectores poblacionales. De suerte que el Presidente y Vicepresidente no deberían estar vinculados a partido político alguno.

Por tanto, me parece correcta la decisión del vicepresidente Cabrera en el sentido de renunciar al FCN, por supuesto desde una perspectiva eminentemente constitucional, porque sienta un sano precedente de neutralidad político partidista para el futuro.