Sábado 18 Marzo 2017
Opinión

¿Qué hacer? ¿Qué camino tomar? (XIII)

Criollos, elite militar y políticos de turno se enriquecen de un Estado corrupto al extremo que no existe un espacio intacto en el Ejecutivo, Legislativo o Judicial.

 

— Irmalicia Velásquez Nimatuj

¿Qué patria han construido los criollos en 496 años? ¿Cuál ha sido su legado? La elite criolla, que concentra el poder económico, político y cultural, ha construido una Patria y un Estado para su enriquecimiento permanente a costa de la vida y el robo legalizado de los recursos de poblaciones indígenas, ladinas y mestizas pobres. Para lograrlo fundó un Estado Colonial que no desmanteló con la Independencia de 1821. Al contrario, con reformas a su medida, lo extendió hasta el Siglo XX y solo la Revolución de Octubre de 1944 logró desarmar con éxito el Estado Colonial-Feudal, por eso, su vida fue de solo diez años.

De 1954 al presente la patria del criollo ha sido cuidada y a veces disputada por la elite militar, quien con poder acumulado cometió genocidio y crímenes contra la humanidad que ahora se juzgan en tribunales nacionales o cortes internacionales. Además, sometió a las mayorías urbanas y rurales desplazadas a niveles extremos de despolitización y explotación económica, por eso, hoy la juventud de las barriadas está en las cárceles convertida en mareros y extorsionistas. A esa juventud, la insaciable ambición de los criollos, les negó educación digna y en cambio les facilitó armas y condiciones para delinquir. Allí están las generaciones desde 1990 hasta el presente transformadas en delincuentes que se autodestruyen y destruyen a sus hermanos y comunidades.

Criollos, elite militar y políticos de turno se enriquecen de un Estado corrupto al extremo que no existe un espacio intacto en el Ejecutivo, Legislativo o Judicial. Mientras a la Guatemala que no se pliega a sus intereses la han convertido en exportadora de brazos, al extremo que hoy más de dos millones de mujeres y hombres vivimos, luchamos y trabajamos fuera de nuestro país.

Por eso, la pobreza extrema y concentración de la riqueza, el racismo visceral, el machismo, la muerte diaria, la criminalidad juvenil, la devastadora corrupción, la facilitación del ingreso del crimen organizado que da empleo o la migración imparable son elementos sustantivos del país construido por los criollos, quienes no pueden por sí mismos, renunciar a su identidad de encomenderos. Ante esto, corresponde a los pueblos diversos destruir el sistema.