Sábado 18 DE Noviembre DE 2017
Opinión

Tragedia anunciada

Ahora dolor, impotencia e indignación.

 

— Mario A. Mérida G.
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Es poco lo que queda por expresar, después de escuchar los testimonios de los menores un día antes de la tragedia –que deben ser corroborados por el MP– y el impacto provocado por las imágenes difundidas por la televisión, las fotografías que circularon en las redes sociales; mostrando los cuerpos sin vida de varias jóvenes apiladas en la habitación, el levantamiento precipitado de los cadáveres en busca de sobrevivientes, los gritos de dolor de las jóvenes rescatadas y junto a ellas los de sus familiares, provocaron acusaciones y comentarios críticos por parte de varias personas conmovidas por el dolor, la impotencia e indignación.

Es innegable la deficiente gestión de las autoridades de Secretaría de Bienestar Social (SBS) –antes, durante y después– de lo acontecido, así como el inmaduro cruce de acusaciones con funcionarios del sector Justicia y de la PDH; el deshonesto aprovechamiento de algunos de los que siempre están a la expectativa de la coyuntura, para plantar su agenda de confrontación; que cuestionan cualquier opinión, que no llevará implícita acusaciones contra el gobierno, igualmente descalificaron cualquier propuesta, como la de realizar una reingeniería en la SBS o el traslado al Ministerio de Gobernación. Esas actitudes sepultaron el duelo nacional. Pocos de los que entrevistaron llamaron al acompañamiento de las familias de las víctimas.

No obstante hay que reconocer la dificultad de juzgar este suceso, sin conocer aún el informe oficial del Inacif, que sin duda ayudará a explicar lo sucedido. Para fiscales expertos en el procesamiento de la escena, el levantamiento de los cadáveres de forma científica hubiera tardado aproximadamente de 5 a 7 días. Sin sumar la búsqueda de otros indicios en el lugar, como establecer el elemento iniciador de la combustión; para luego indagar ¿Cómo llegó a las manos de estas jóvenes?

La orientación de la investigación parte de los resultados del Inacif, concatenado con los testimonios formales de las agraviadas rescatadas por los bomberos, las cámaras y los familiares. La tarea del Ministerio Público será compleja. Además de escuchar a las autoridades, recogerá testimonios de los adolescentes, policías presentes, bomberos, personal médico y de la PDH, por mencionar algunos.

Nos guste o no, el país no se quedará varado por este trágico suceso. Se debe ser paciente y confiar en la labor del MP, que a la fecha cuenta con un alto grado de confianza.