Lunes 22 DE Julio DE 2019
Opinión

Se busca funcionarios

Ya no habrá gente dispuesta a competir por los cargos públicos.

Fecha de publicación: 16-03-17
Por: Méndez Vides

Uno de los argumentos de convencimiento que utilizan los mareros para reclutar delincuentes entre jóvenes desempleados y sin educación es que no hay manera de escapar del peligro. Sicarios, extorsionistas o vendedores de drogas se arriesgan, pero no más que ellos, y la recompensa deslumbra.

Los vendedores que van de tienda en tienda ponen a diario su vida en riesgo, y el pago mínimo se les esfuma en el transporte cotidiano, almuerzo en la calle y el cobro de impuesto de paso o extorsión para ingresar a los barrios. Los pilotos de autobuses rojos se mueven en el filo de la muerte. En todas partes hay riesgo, hasta en el Gobierno, donde ahora se vive al borde de la cárcel. Las enfermeras del IGSS constituidas en comité de aprobación de la compra engañosa del medicamento que mató a tantos, cumplieron de oficio, y actuaron o se quedaban sin empleo, pero luego de un año continúan en prisión. ¿Quién se va a atrever hoy en día a respaldar compras? Se dice que funciona al azar, pero los elegidos ahora se declaran enfermos, piden vacaciones o renuncian antes de asumir el riesgo. Es por eso la petrificación gubernamental, dedicados los funcionarios a verificar si en cada escritorio sigue la engrapadora inventariada, y la psicosis de los sellitos los atormenta como una pesadilla.

Aterra la tragedia de las 40 niñas fallecidas que enlutó al país; pero más que por la muerte, un hecho irrevocable, es por todo lo que pudieron haber sufrido en vida. Las condenadas a un “hogar seguro” resultaron víctimas de mentes enfermas, y si así sucedió cómo será en las cárceles, en los cuarteles de la Policía, en el Ejército, en los colegios, en la Universidad de San Carlos donde los famosos bautizos son casi un rito de iniciación diabólica. ¿Qué estará sucediendo en las demás instituciones? Ahora, hasta los escolares andan armados y los maestros tienen prohibido revisarles la mochila. Las mujeres son atacadas en el transporte público, y denuncian acoso y vejámenes. ¿Qué nos pasa?

La opinión pública se ha lanzado a pedir justicia y reclamar el castigo para los funcionarios responsables. Es comprensible el clamor, pero no se escucha con la misma intensidad la preocupación para inspeccionar el resto de centros juveniles en aras de la prevención.

Para trabajar en el Gobierno hay que ser valientes. Lo que pronostica que, para las próximas elecciones, no habrá mucha gente dispuesta a competir por los cargos públicos. Al presidente Morales ya le cambió el rictus del rostro. Su sonrisa característica se trucó en ira y desolación. ¿Estará arrepentido por haber cambiado su estado anterior de vida para representarnos en la soledad del mando?