Jueves 17 DE Octubre DE 2019
Opinión

Responsabilidad de todos

Fecha de publicación: 11-03-17
Por: Editorial

Indignación; frustración; tristeza; dolor; impotencia. Son tantos y tan profundos los sentimientos que afloran producto de esta tragedia, que resulta totalmente comprensible la reacción ciudadana, desde quienes demandan enérgicamente que se esclarezcan los hechos y se haga justicia, hasta quienes demandan acciones más concretas y directas por parte del Presidente o quienes se han organizado para proveer ayuda de distinto tipo a los familiares de las víctimas y sobrevivientes de la tragedia del Hogar Seguro Virgen de la Asunción. Es tan grande la perturbación que este hecho ha provocado en nuestro ánimo que resulta muy difícil, casi imposible, mantener una posición ecuánime frente a lo ocurrido. Sin embargo, la gravedad de los hechos demanda que pasemos de la denuncia y la indignación a la acción propositiva.

Como es natural, la reacción de una gran mayoría de guatemaltecos ha sido demandar que se encuentre y castigue a los culpables; exigir que se llegue hasta las últimas consecuencias con quienes, con sus decisiones, propiciaron esta tragedia. Una exigencia válida y necesaria pero que, sin otro tipo de acciones correctivas, no pasará de satisfacer de manera transitoria nuestra sed de justicia. Castigar a los culpables no corrige los problemas que dieron origen a la tragedia; tampoco sirve de mucho, salvo para aplacar nuestros ánimos, buscar chivos expiatorios ante un problema tan complejo. En ambientes como este no sirve de mucho enfocarse en corregir las fallas de algunos de los elementos del sistema, tampoco renovar a todos los funcionarios a cargo de cada uno de ellos; esta tragedia es producto de una falla en la forma en que estos elementos diversos se interrelacionan entre sí para dar un resultado distinto a lo que aporta cada uno de ellos. En un sentido sistémico amplio, todos tenemos cierta parte de responsabilidad en esta tragedia, no solamente quienes directamente tomaron las decisiones fatídicas.

Como sociedad debemos aprender de estas experiencias y adaptarnos a los desafíos que este tipo de problemática social nos plantea; este tipo de problemas no se resuelven culpándonos unos a otros, sino reconociendo que todos somos parte del problema y de la solución. En tal sentido, situaciones muy parecidas, sino más graves, y riesgos similares se viven hoy en el sistema penitenciario, sin que tales hechos provoquen en nosotros el mismo tipo de sentimientos que esta tragedia ha provocado. Quizás lo que hoy nos molesta tanto sea reconocer que muchos de los problemas que hoy salen a la luz siempre habían estado frente a nuestras narices y que, como sociedad, muy poco hicimos para involucrarnos en la solución de los mismos. Algo que no puede volver a repetirse.