Domingo 24 DE Marzo DE 2019
Opinión

¿Quiénes son los responsables?

Las niñas se inmolaron a causa del abuso del Estado de Guatemala.

— Carol Zardetto
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Los jóvenes menores de edad que se encontraban ingresados en el Hogar Seguro Virgen de la Asunción estaban a cargo del Estado de Guatemala. Por diversas razones se habían apartado de la custodia y tutela de sus padres (o carecían de ellos) y estaban bajo la custodia y tutoría del Estado. Esta es una responsabilidad gigantesca… e insoslayable. El Estado tenía la obligación de proveer a su cuidado, alimentación, educación y seguridad. Y cuando decimos “Estado” en el concepto quedan involucradas una serie de instituciones y funcionarios legalmente responsables de darle sostenibilidad a la vida y seguridad de cerca de ¡800! jóvenes vulnerables.

La insurrección dentro del Centro obedecía a un sinnúmero de anomalías: abusos físicos y sexuales; ausencia de condiciones mínimas; hacinamiento; decisiones torpes tales como enviar al Centro a menores sindicados de crímenes o pertenecientes a grupos delincuenciales. ¿Quién estaba a cargo de este caos? ¿Qué funcionarios deben responder por su negligencia e irresponsabilidad?

El Presidente de la República corrió a endosarle la responsabilidad a los tribunales. Fueron los jueces los que negaron el traslado de los “jóvenes problemáticos”. Y esa es una respuesta irresponsable. Los problemáticos en una sociedad no son los jóvenes menores de edad. Problemática es la sociedad que no tiene respuestas para su cuidado, protección y educación; el Estado que no se ocupa de los problemas, los funcionarios públicos que no dan respuestas integrales a los más vulnerables. El Presidente demostró con su actitud, inútil y llena de pomposa hipocresía, las razones por las cuales murieron esas niñas. ¿De qué sirven tres días de duelo?

La muerte de 29 muchachas menores de edad que decidieron autoinmolarse ante la desesperada situación en que las sumió el Estado de Guatemala, no puede quedar impune. El Estado es el responsable y debe ser llevado a juicio. Para empezar, los funcionarios directamente encargados de responder por la protección de los menores. Luego, cada uno de los funcionarios que pudieron evitar la tragedia y no lo hicieron. Finalmente, el Estado mismo que debe pagar responsabilidades civiles a los familiares. Solamente mediante un escarmiento mayúsculo puede iniciar a sembrarse la noción de que la vida de los jóvenes guatemaltecos merece respeto.

Y esto trae a colación la aparatosa y vacua publicidad de los grupos “provida” tan apasionados en evitar la educación sexual y la libertad de opción de las mujeres frente al aborto, pero tan absolutamente indiferentes al destino de millones de niños y jóvenes desprotegidos en este país. Ahora es cuando deberían demostrar que realmente les interesa la vida y no la policíaca prohibición de la sexualidad femenina.

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