Miércoles 14 DE Noviembre DE 2018
Opinión

Incendio en Hogar Seguro

— Editorial
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El saldo del incendio en el centro de reclusión de niñas “Hogar Seguro Virgen

de la Asunción”, a cargo de la Secretaría de Bienestar Social de la Presidencia de la República, ocurrido el pasado miércoles, es la muerte de más de 30 niñas y, por lo menos, una decena de niñas heridas de gravedad, que están siendo atendidas en centros hospitalarios públicos.

Aparentemente, el incendio se produjo después de que la Policía Nacional Civil controló un amotinamiento en el interior del referido centro, que albergaba tanto a menores de edad que han tenido problemas con la ley, como a niñas bajo condición de protección y resguardo, debido a su situación de exposición, abandono o riesgo.

De entrada, no comprendemos porqué estaban recluidas en el mencionado centro niñas en conflicto con la ley y niñas bajo resguardo y protección.

Lo lógico, lo razonable, es que la reclusión institucional tuviera una connotación totalmente distinta. La administración y atención de las niñas bajo las dos condiciones, deberían ser diferentes.

De las informaciones preliminares que se han vertido por parte de las autoridades estatales respecto del incidente trágico, se ha podido establecer que el referido centro de reclusión de menores acusaba una situación de grave hacinamiento, lo que, indudablemente, generaba problemas de todo tipo.

Ha trascendido, asimismo, que la situación precaria en dicho centro era del conocimiento de los tribunales de justicia competentes, por lo que los titulares de estos sabían de la convivencia entre menores en conflicto con la ley y las niñas bajo protección y resguardo, así como de las condiciones de hacinamiento y riesgo. Es más, todas las menores recluidas ingresaron al mencionado centro por orden judicial.

Incluso, se tuvo conocimiento que en el citado centro también están recluidas niñas discapacitadas.

El resultado de esta tragedia, que enluta a Guatemala y retrata al Estado ante el mundo como deshumanizado, se asimila al saldo del incendio ocurrido el 14 de julio de 1960 en el Hospital Neuropsiquiátrico, conocido como el Manicomio, ubicado en la 12 calle, entre 1a. avenida y Avenida Elena, zona 1 de la Capital, que cobró la vida de más de 150 enfermos mentales. El suceso se atribuyó a las infrahumanas condiciones de hacinamiento, aunque también se ha especulado sobre factores intencionales.

Las causas del incendio del “Hogar Seguro Virgen de la Asunción” no se han esclarecido plenamente, por lo que procede hacer las investigaciones correspondientes y deducir las responsabilidades personales e institucionales pertinentes.

Lo anterior sin perjuicio de que debe ponerse atención a la problemática en torno a los centros de reclusión de menores y al sistema penitenciario en general, que también se encuentra en condiciones de extrema precariedad. Sin duda, los recursos financieros son fundamentales para atajar esta problemática.

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